Icono al descubierto... 500

Capota de lona y arcos laterales fijos... como siempre. Más de medio siglo de historia vuelven a descubrirnos el Fiat 500... descapotable

Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ
León

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Acordeón trasero. El plegado zaguero de la capota de lona -”¡sólo faltaba!-” recuerda tanto al verbenero instrumento como la genealogía del nuevo 500 C a su ancestro del año 57... del siglo pasado.

Y es que, beber en las fuentes -”y considerarlas-”, es una constante en la vida del Cinquecento; por mucho que pasen los años, las décadas... y los siglos.

El medio litro de cilindrada y la docena de caballos del año 57, llegan ahora al centenar -”según versiones-”, las cajas de cambio pueden ser manuales o automáticas y el tren trasero viene firmado por Abarth. La capota se acciona eléctricamente, puede abrirse parcialmente en marcha, a cualquier velocidad, y hasta 60 por hora si se quiere la totalidad del cielo abierto. Incluye luneta de cristal y un spoiler plástico en el que se aloja la tercera luz de freno... así de sofisticado.

Eso sí, hay que estar dispuestos a un mínimo peaje: 3 litros menos en la capacidad del maletero (182 totales) y un acceso algo menos cómodo a la zona de carga por mor del portón convertido en trampilla. Nada que no pueda asumir la sugestiva magia retro de la preciosista realización que ahora nos propone Fiat.

En contrapartida, las plazas traseras no acusan pérdida alguna de habitabilidad y el 500 C gana muchos glamourosos enteros... también algún que otro kilo en romana: 50 más que el modelo cerrado, habida cuenta los refuerzos en el marco del parabrisas, el perímetro del techo y el pilar central; eso, por no hablar del travesaño ahora existente por detrás del respaldo de los dos asientos traseros, abatibles independientemente.

Idéntica gama. Mecánicas conocidas e idéntico desarrollo de gama. Nada cambia en el interior del 500 C con respecto a sus hermanos de catálogo.

El capítulo mecánico se declina en tres motores, dos gasolina y un turbodiesel Multijet: 1.2 y 1.4 litros (69 y 100 CV) en el caso de los gasolina, que cuenta con el sistema Strat&Stop (primicia en la gama 500) y que pueden unirse al cambio robotizado Dualogic, además de las cajas manuales. El gasóleo es el 1.3 Multijet de 75 CV, sólo con cambio manual de 5 velocidades.

Tres niveles de acabado (Pop, Lounge y Rock), once colores de carrocería y tres de capota, conforman la gama del 500 C con, desde luego, un sinfín de opcionales y accesorios para, como en su hermano cerrado, hacerse un coche a medida.

Los precios para el mercado español no están todavía definidos, aunque sí se sabe que el 500 C costará 3.000 euros más que las versiones homólogas de techo fijo. Apuntar, como botón de muestra, que en Italia, donde se vende desde principios de este mes, la versión 1.2i Pop tiene un precio de 14.200 euros, mientras que el «techo» de gama, el 1.3 Multijet Rock, cuesta 20.800 euros.

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No deja de resultar curioso que Fiat ya haya lanzado el 500 C en Italia (vale, no deja de ser el mercado matriz), Gran Bretaña y Francia; en agosto se lanzará en Portugal... y -”curiosamente-” hasta el próximo invierno no llegará a España.