Atapuerca, pasado y futuro
El yacimiento «más publicado», con tres décadas de actividad, prepara el relevo con una nueva generación de investigadores
Treinta años no son nada, que diría el tango, y menos cuando estas tres décadas remiten a una historia nacida más de un millón de años atrás.
Atapuerca, el gran hito de la paleoantropología española y europea, ha cumplido los treinta y se encuentra en un punto de inflexión. Maduro, con perspectiva para hacer un balance y listo para dar paso a una nueva generación de investigadores, la tercera desde el pionero Emiliano Aguirre, primer director del yacimiento.
Y como toda encrucijada necesita un mojón, el equipo y la Fundación Atapuerca han parido La Sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes (Editorial Everest). Un destilado luminoso y divulgativo para que el gran público conozca lo que han aportado estos 30 años de excavaciones al conocimiento sobre la evolución humana.
Los fósiles de homínidos y de fauna del Pleistoceno, el entorno físico, el clima, los usos y costumbres de nuestros antecesores a lo largo de milenios y de períodos geológicos distintos, el canibalismo, el advenimiento de las sociedad agrícolas y ganaderas. Por el libro desfilan el pasado lejano y el futuro más que prometedor que aguarda a un proyecto que da para varias vidas, porque de la Trinchera del Ferrocarril, la Sima de los Huesos, la Sima del Elefante o de la Gran Dolina siguen aflorando fósiles que relatan casi sin interrupciones una historia de entre 1,3 millones y 500.000 años de antigüedad, uno de los episodios evolutivos más largos de nuestra especie fuera de África.