Cómo tratar la displasia de cadera
Se trata de una enfermedad hereditaria muy difundida, que afecta principalmente a perros de razas grandes y que es difícil de predecir
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Para poder entender esta enfermedad hay que saber que los conocimientos actuales surgen a partir de una estrecha colaboración entre veterinarios y nutricionistas. Nuestro objetivo es proporcionar al lector alguna información general de por qué se produce esta enfermedad, cómo se produce, así como algunos métodos de controlar su desarrollo mediante la nutrición.
La displasia de cadera es una alteración en el desarrollo de la articulación coxo-femoral. Presenta un fuerte componente genético, con un índice de heredabilidad muy elevado, pero en su aparición, así como en su evolución, influyen factores medioambientales y nutricionales.
En un primer momento nuestro cachorro nacerá sin displasia, no mostrará síntomas y aparentemente será un animal sano. Ninguna prueba determinará si padece este trastorno a una edad temprana. A medida que el cachorro crece es cuando se desarrolla la enfermedad y se ven las primeras amnifestaciones de la enfermedad. La nutrición y el medio ambiente juegan un papel mucho mayor de lo que se creía anteriormente en el desarrollo de la displasia de cadera. Los genes son la causa de la displasia de cadera. La displasia de cadera no es algo que puede coger el cachorro, sin los genes de la displasia de cadera, no hay enfermedad posible.
Uno de los factores que predisponen al desarrollo de la displasia, es una insuficiente masa muscular respecto al esqueleto.
A tener en cuenta
Es muy importante cuidar la alimentación del cachorro y que la ración esté perfectamente balanceada tanto en energía como en minerales y vitaminas permitiendo que, en estos animales de crecimiento rápido, se compense el crecimiento de los huesos y el de los tejidos blandos, sobre todo la musculatura. Uno de los errores que se cometen muy frecuentemente es complementar con calcio la alimentación del perro en crecimiento.
El diagnóstico de esta patología se lleva a cabo mediante la realización de una serie de radiografías, en las que el animal debe estar bajo anestesia general para poder posicionar adecuadamente la articulación involucrada. Tras su realización, estas radiografías se remiten perfectamente identificadas a un centro de lectura homologado que proporciona posteriormente el diagnóstico del perro y el grado de displasia que presenta si es positivo al padecimiento de la enfermedad.
Es importante que los criadores establezcan programas de selección orientados a la obtención de perros libres de displasia; dejando de usar como reproductores los ejemplares afectados por este defecto.
El dueño de un animal displásico lo único que puede hacer con su mascota, es ralentizar el avance de la enfermedad en la medida de lo posible para dar mayor calidad de vida al animal. La incongruencia entre las superficies articulares dara lugar a un desgaste con la inevitable aparición de problemas osteoartríticos y finalmente artrosis de cadera. Existe una técnica quirúrgica, la triple osteotomía pélvica, que puede aplicarse en animales de alrededor de los seis meses de edad que aún no han completado el crecimiento y en los que no haya evidencia de artrosis. Se trata de una cirugía con elevadas posibilidades de éxito también y que tiene la ventaja de poder mantener intacta la articulación original.