Del poema a la buena mesa

Restaurante El Piyayo, en la calle Juan Madrazo, ofrece una sabrosa y original cocina a la parrilla

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MARCELINO CUEVAS
León

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A mí me da pena/ me causa un respeto imponente. Así termina el poema que José Carlos de Luna dedicara a un peculiar personaje del inframundo malagueño apodado El Piyayo . Y con este nombre han bautizado un interesante restaurante de la capital leonesa situado en la céntrica calle de Juan Madrazo. Nada tiene que ver el establecimiento hostelero con la figura que hicieron famosa los más conspicuos rapsodas de los años cincuenta del pasado siglo recitando con voz engolada el largo poema decimonónico.

En El Piyayo todo es moderno y extraordinariamente funcional, el espacio no es muy grande y hay que aprovecharlo. Antes de glosar los platos de este restaurante que ya tiene más de un año de vida, queremos hacer una mención especial a la decoración del mismo, realizada por uno de sus propietarios y en la que se ofrecen singulares piezas de escultura y pintura, perfectamente acordes con el lugar.

Destaquemos que al frente de los fogones, con especial mención a la parrilla, está un cocinero curtido en mil batallas, Aldo Z. Sanz, que aprendió los secretos de las brasas en el Restaurante Scalade Barcelona y que después ha pasado por El Cardo, el Mesón del Caño Badillo, Casa de Espiritualidad de San Isidoro-¦ y que ahora está en su salsa en El Piyayo. «Aquí me permiten que de rienda suelta a mi creatividad», afirma.

La oferta más original de la casa es su plato del día, que cuesta 8 euros y que cambia cada jornada. «Es un plató único, fabada completa, merluza confitada, espaguetis a la marinera-¦ Se trata de hacer un plato que por sí solo sirva para comer. Hoy, por ejemplo, hemos puesto unas carrilleras con salsa de naranja que han tenido mucho éxito».

El planteamiento de la carta de El Piyayo sabio, primero una serie importante de entrantes, por aquello del picoteo, y después una pequeña colección de platos bien estructurados en los que se ponen de relieve las grandes virtudes de su parrilla.

La parrillada de verduras, las mollejas a la parrilla, con el único añadido de aceite de oliva y sal, el foie fresco con reducción de PX, el pulpo a la parrilla y las cocochas de bacalao al pil-pil son lo más destacado del primer apartado, con precios que van de los 9 a los 18 euros.

En los pescados hay que hacer mención especial al bacalao a la parrilla, que Aldo elabora lentamente al rescoldo de las brasas permitiendo que los exquisitos lomos mantengan todos sus jugos, especialmente recomendable (16 euros). También ofrecen rape, emperador y mero, naturalmente a la parrilla.

Y en la carne hay dos apartado, uno dedicado a los placeres del chuletón de buey, el solomillo, el entrecot a la picanha, siempre con el sabor especial que le aporta la parrilla. Y, también, una selección de manjares típicos de esta forma de cocinar, chorizo criollo, chorizo rojo, churrasco (9 euros), costillas de cerdo, pollo parrillero y chuletillas de cordero (15 euros). Deliciosos son los postres de la casa, con un suavísimo tiramisú y una original tarta de naranja.

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Resumiendo, un establecimiento moderno, con una cocina sencilla (la parrilla obliga) bien hecha y mejor presentada, en la que Aldo Z. Sanz se muestra como un gran dominador del instrumento. Además tiene una pequeña barra donde se pueden tomar vinos y cañas acompañados de exquisitas tapas. La bodega muy bien seleccionada y a precios ajustados.