CANTO RODADO
modorra
los políticos locales son incapaces de reaccionar ante el hundimiento de león y persiguen ferias en los pueblos, aunque huelan a ajo para salir en la foto
La canícula alimenta la galbana, dueña de la vida en las horas fuertes de calor. Antiguamente era puro cansancio. La gente llegaba a la hora de la siesta molida por las faenas del campo. Recuerdo a mi madre levantarse antes del amanecer para salir a espigar con la fresca, a veces nos llevaba y otras nos dejaba con alguna vecina, y a mi padre sacar el ganado temprano o marchar a regar en plena noche acompañado por un coro de grillos. A la luz de la luna o a oscuras.
La tierra ordenaba los ciclos de la vida. La hora de la siesta, para nosotras, en cambio, era tiempo de juegos a media voz, medio a escondidas, de risas entrecortadas y competiciones silenciosas. De carreras al gallinero tras los huevos del nial. De trastadas clandestinas. La casa, de adobe y tapial, transpiraba frescura. Los cangrejos del Esla chapoteaban en el pozo artesiano. Por poco tiempo. En la calle, el silencio era abrasador.
Ramiro no tiene andancio
El verano de verdad está en la infancia. Ahora la galbana es una epidemia que en León se ha convertido en andancio permanente, aquella palabra que Zapatero rescató para el diccionario en la campaña de la RAE para salvar vocablos en riesgo de desaparición. La eligió por leonesa. Ahora lo que corre peligro de extinción es León.
Sólo un ciudadano se alza contra el amodorramiento social y se planta en mitad de la canícula y de la acera en huelga de hambre. Ramiro Pinto. Tiene nombre de rey leonés. Es grande, como apellidaron al segundo Ramiro, y también podría llamarse Pelayo. Pero no es hombre de reyes, sino de filosofía y de calle. De tejado y acera. Ánimo, Ramiro!!
Dicen que la única batalla que se pierde es aquella que no se libra y León hace tiempo que no pelea. La ciudad digiere las noticias de su destino decadente con pasmosa resignación. León se hunde en la modorra. Más deshabitada que nunca porque la gente ya ha hecho la mudanza estacional al pueblo. Sale a flote la porquería, Pucci, que ha hundido la industria de Antibióticos, con el consentimiento del Estado y de la Junta.
Hablan solas las pegas
No hay quien se añusgue más allá de la barra de un bar o de la cola de un supermercado. Las marchas y los cortes de carretera son testimoniales. Se aprueban presupuestos para pagar deudas en el consistorio. Las que contrajeron políticos manirrotos y botarates de uno y otro partido. Pagamos intereses para devolver dineros de quimeras que vete tú a saber en qué pozo fresco se han hundido, como los cangrejos. León. Las pegas hablan solas de árbol a árbol. Si acaso con alguna anciana que pasa la tarde en el parque en la silla de ruedas de la que tira su hija.
Avatares de Mantero
El director general de Minas tuvo una ocurrencia. No se quema carbón por un error de transcripción de la orden que regula la compra de las térmicas. Es la segunda vez que se confundirían en el Ministerio de Industria con este tema de los cupos que tiene parada la central térmica de La Robla y a medio gas las de Compostilla y Anllares. Mantero nos toma el pelo o está en Babia. Avatares del carbón, diría Rajoy. El presidente eligió salvar esta palabra cuando era jefe de la oposición y la tiene desgastada. Avatares de la vida y de la mentira. Bárcenas es de la plantilla del PP, en excedencia.
La modorra política se arrima a los pueblos. Van como enjambres de feria en fiesta en busca de una foto. Con los trajes oliendo a ajo disimulan el aliento ponzoñoso de sus políticas rastreras. No alcanzan las ristras de dos cosechas para espantar a estos vampiros.