Alba Magallón, psicóloga, sobre disfrutar de las vacaciones en familia: «Cuando tu adolescente te esté contando algo, intenta escuchar antes de corregir»
La psicóloga Alba Magallón explica por qué las vacaciones pueden generar más tensiones familiares y qué hábitos ayudan a disfrutar realmente del tiempo juntos

Escuchar antes de corregir y dedicar tiempo de calidad a las conversaciones con los hijos ayuda a fortalecer el vínculo familiar durante las vacaciones, según la psicóloga Alba Magallón.
Las vacaciones suelen imaginarse como el momento perfecto para descansar, desconectar y pasar más tiempo con la familia. Sin embargo, la realidad muchas veces es diferente. Después de meses con horarios ajustados, trabajo, colegio y rutinas separadas, convivir durante las 24 horas del día puede sacar a la luz tensiones que durante el resto del año apenas se percibían.
Esta búsqueda de unas vacaciones más tranquilas también está cambiando la forma de viajar. Según explica Daniela Marín Sánchez, Marketing Project Manager Iberia de Club Med, «cada vez son más las familias que eligen trasladarse a la montaña durante las vacaciones de verano, con el objetivo de huir del calor y de las aglomeraciones». La compañía señala que este tipo de destinos permite combinar actividades para niños con momentos de descanso para los adultos, un equilibrio que la psicóloga Alba Magallón considera clave para mejorar la convivencia familiar.
La psicóloga Alba Magallón, especializada en adolescencia y familia, recuerda que las discusiones durante el verano son mucho más frecuentes de lo que parece y que eso no significa necesariamente que las vacaciones hayan salido mal. La clave está en entender qué necesita cada miembro de la familia y ajustar las expectativas antes de hacer las maletas.
Uno de los mensajes que más destaca la especialista es que muchas discusiones no nacen durante las vacaciones, sino que simplemente aparecen con más claridad cuando la convivencia aumenta.
«Aunque estemos de vacaciones, es normal que surjan diferencias o discusiones. Pasar más tiempo juntos puede hacer más visibles las dificultades que ya estaban presentes durante el resto del año», explica Alba Magallón.
Por eso recomienda abandonar la idea de unas vacaciones perfectas y aprovechar esos momentos para comprender mejor la dinámica familiar en lugar de buscar culpables.
Mantener algunas rutinas ayuda mucho más de lo que parece
Aunque el verano invite a romper horarios, la psicóloga aconseja conservar ciertas rutinas básicas.
Mantener horas razonables para dormir, organizar las comidas o repartir pequeñas responsabilidades facilita la convivencia y evita que los días terminen convirtiéndose en un caos que genere más estrés para adultos y niños.
No se trata de reproducir el ritmo del curso escolar, sino de conservar una estructura mínima que aporte estabilidad. Compartir tiempo juntos también significa respetar los espacios individuales
Otro de los errores habituales consiste en intentar hacer absolutamente todo en familia. Alba Magallón considera que cada miembro debe participar en la planificación del viaje para sentirse escuchado, pero también disponer de momentos propios para descansar, leer, hacer deporte o simplemente desconectar.
«Es fundamental respetar el espacio de cada persona y que cada miembro tenga sus momentos de autocuidado y disfrute individual», explica.
El verano es una oportunidad para hablar más y corregir menos
Durante el curso muchas conversaciones giran alrededor de los deberes, las normas o las obligaciones. Las vacaciones ofrecen la oportunidad de cambiar ese enfoque.
La psicóloga recomienda aprovechar paseos, viajes en coche o momentos cotidianos para interesarse por las inquietudes, aficiones o preocupaciones de los hijos sin convertir cada conversación en una corrección o un consejo.
«Cuando tu adolescente te esté contando algo, intenta escuchar antes de corregir o dar tu opinión. Sentirse escuchado fortalece el vínculo», señala.
El verano también puede convertirse en el mejor momento para reducir el uso del móvil y crear espacios de verdadera desconexión digital tanto para los hijos como para los padres.
Para Alba Magallón, disfrutar de unas buenas vacaciones en familia no significa evitar cualquier discusión, sino aprender a gestionar mejor la convivencia.
Cuando se rebajan las expectativas de perfección, se respetan los espacios individuales y se dedica tiempo a escuchar de verdad, el verano deja de ser una prueba de resistencia para convertirse en una oportunidad para reforzar los vínculos familiares.