Diario de León

Opel, 'ojo... avizor'

Los últimos lanzamientos de Opel se vienen distinguiendo, entre otros rasgos de diseño, por su frontal minimalista: el Vizor, que reúne innovadores avances tecnológicos; luces LED, sensores y cámaras que alimentan datos a las funciones de ayuda a la conducción.

Vizor… el rostro de Opel

Vizor… el rostro de OpelOP

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Vizor… décadas de historia. Una trayectoria que se remonta a las grandes berlinas americanas de los años 60 o al mítico deportivo Opel Manta de 1970, que marcó toda una época pos sus prestaciones y el inconfundible diseño de su frontal.

Gracias a la mayor eficacia de los motores térmicos, y a la llegada de la electrificación, la generosa rejilla negra que servía para asegurar una óptima refrigeración a los motores de gasolina del Manta pasa, en nuestros días con el Vizor, a convertirse en un módulo único que integra elementos de alta tecnología, ofreciendo una distintiva seña de identidad para los automóviles de la marca.

A toda acción le sucede una reacción que cuestiona sus postulados y define posiciones contrarias. El diseño automovilístico tampoco es ajeno a este péndulo.

Tras las formas futuristas inspiradas en los jets y las naves espaciales que hicieron furor en Estados Unidos durante los optimistas años 50, vendría un periodo de líneas puras y rectilíneas, una idea austera y minimalista de la belleza en lo 60 y 70.

Distintas épocas, distintos frontales en los planteamientos estilísticos del fabricante germano, manifestando claramente el avance de tendencias.

Distintas épocas, distintos frontales en los planteamientos estilísticos del fabricante germano, manifestando claramente el avance de tendencias.OP

Medio siglo después, esta visión estilística la ha recogido Opel, que rinde así homenaje a mitos como la primera generación del Manta con la adopción del innovador Vizor: la calandra frontal que define la nueva estética del fabricante.

Los modelos de las décadas de 1960 y 1970 se caracterizaban por una estética de líneas limpias y una clara funcionalidad, reflejando el estilismo industrial de la época. Un enfoque que no solamente se tradujo en un estilo distintivo, sino que también optimizó la aerodinámica y la eficacia rutera de los vehículos.

Estas ideas, alcanzarían gran protagonismo en Estados Unidos con la llegada de Billy Mitchell a la vicepresidencia de Diseño de General Motors, en 1958. A renglón seguido, Mitchell se convertiría en defensor del ‘Pure Look’: líneas claras y bordes rectos con ángulos abruptos, inspirados por los tejidos y los pliegues en la moda de la época; considerando, eso también, que cuanto más grande fuese el automóvil… mejor.

Al otro lado del Atlántico, estas filosofías desembarcarían paulatinamente en los catálogos de Opel, plasmándose en la tercera generación del Rekord —en la gama media—, y con el lanzamiento de los ‘KAD’ (Käpitan, Admiral y Diplomatic) militantes en el segmento Premium. Tres modelos diseñados a imagen y semejanza de los grandes sedanes americanos.

Esta tecnología se asentaría definitivamente en la marca del rayo con la llegada al Centro de Diseño de Opel de uno de los principales discípulos de Mitchell, Check Jordan quien, en su periodo en Cadillac, ya había trasladado esas ideas en Eldorado de 1961.

El deportivo GT de 1965 rompió moldes en los catálogos de Opel, junto con la primera generación del también icónico Manta.

El deportivo GT de 1965 rompió moldes en los catálogos de Opel, junto con la primera generación del también icónico Manta.OP

En Rüsselsheim, Jordan dejaría su impronta en auténticas leyendas: Opel GT, Ascona y, sobre todo, en el Manta, cuya primera generación se comercializó entre 1970 y 1975.

El icónico deportivo del Blitz, que debe su nombre a la manta raya, marcó su impronta merced a unas perfectas proporciones, unas líneas bien definidas, su alargado capó y un corto voladizo zaguero para aumentar la aerodinámica.

OP

Hoy, el frontal del Manta sigue llamando la atención por su estructura totalmente despejada y una amplia parrilla frontal negra que lucía el único adorno de dos faros dobles enmarcados por aros cromados. Su función, además de ofrecer un aspecto estéticamente inconfundible, era proporcionar refrigeración a los motores de 1.6 y 1.9 litros que equipaban a este modelo.

El diseño del Opel MantA sigue estando tan vigente como que se ha convertido en fuente de inspiración para contemporáneos ‘concept-car’ como el GT X Experimetal, clave para definir el actual lenguaje estilístico de la marca.

Su frontal es el antepasado directo del Opel Vizor, mientras el módulo integral, protegido por una pantalla delantera de plexiglás negro, dota de una marcada personalidad a los últimos lanzamientos del fabricante germano.

También, como en el caso del Manta, recorre toda la parte delantera bajo el capó, aunque con un papel muy diferente: alberga los faros LED matriciales, el ‘Blitz’ marca de la casa y una gran variedad de cámaras y sensores que proporcionan imágenes y datos a las funciones de ayuda a la conducción.

En definitiva, el Vizor viene a simbolizar el compromiso de la marca con la innovación, manteniendo su herencia de diseño y, al mismo tiempo, avanzando hacia el futuro.

Al integrar elementos icónicos del pasado con la tecnología de vanguardia, Opel continúa liderando el camino en el diseño, asegurando que cada nuevo modelo sea un reflejo de su rica historia y un paso adelante hacía un futuro más seguro y sostenible.

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