ESTHER | REPÚBLICA DOMINICANA
«Necesito un contrato para poder regular mi situación»
La muerte de su marido y la situación de ruina familiar ha traído a León a Esther, una dominicana de 38 años que se ha tenido que separar de su hijo de 8 años para intentar emprender una nueva vida.
Esther llegó con un visado de turista y ha decidido quedarse. Busca trabajo «en lo que aparezca, siempre que sea digno» y sabe que como empleada de hogar es donde más posibilidades puede tener.
«Necesito un contrato para poder regular mi situación», admite. Pero sabe que lo tiene muy difícil: «He acudido a siete entrevistas y cuando saben mi situación me rechazan». Ella, que no había fregado un plato en su vida, suspira ahora por poder entrar en el mercado de trabajo como empleada de hogar. «Estoy preparada para trabajos cualificados pero las circunstancias me obligan», agrega.
Vive acogida en casa de una amiga y es otra de las usuarias que ha encontrado en Cáritas un apoyo para salir adelante en León. «Confío en salir adelante».
El servicio doméstico en España se nutrió especialmente de dominicanas entre 1989 y 1993, período en el que llegaron más de 50.000 «mujeres que abandonaban sus comunidades cargadas de sueños», explicó en León Isabel Sierra, de la Asociación Vomade Vincit.
Ha sido una emigración plural en cuanto a composición social y en contra de lo que se puede creer, «no han salido las más pobres, han salido personas que han dejado pobres de liderazgo a sus organizaciones sociales».