La memoria histórica católica | Silencio sobre sus «tumbados»
La Iglesia propone otra beatificación para 36 «mártires» leoneses de la Guerra Civil
Los obispados de León y Astorga aportan nuevos procesos para otra ceremonia masiva
La Iglesia católica está preparando el relato martirial para beatificar a 36 sacerdotes y religiosos leoneses o vinculados a alguna de las dos diócesis de la provincia y fallecidos durante la persecución religiosa del siglo XX. 29 causas han sido propuestas por el Obispado de Astorga y el resto, por el de León. Estos procesos se suman a los 59 que se habían abierto entre 1948 y 1960 y que culminaron en octubre del 2007 con la ceremonia de una beatificación masiva en el Vaticano y a los trece oblatos leoneses, cuyo proceso diocesano de martirio fue cerrado en el año 2000, durante el pontificado de Juan Pablo II. Además de todos estos procesos están los del beato Pepín, originario de Camposalinas, y los de cuatro dominicos y una carmelita-vedruna que fueron beatificados el 11 de marzo del 2001 junto a otros 213 mártires de la Guerra Civil.
Pese a los espeluznantes testimonios archivados en el Obispado de León en relación a 31 sacerdotes y seminaristas asesinados durante la contienda, se dan por descartados algunos de los casos inicialmente propuestos porque no se ha podido justificar que la causa de muerte fuera el odio a la fe cristiana. También se han añadido las causas de varios sacerdotes que, pese a no ser de León ni morir aquí, fueron ordenados presbíteros en la provincia o desarrollaron aquí su actividad pastoral.
La mayor parte son de fuera. Según los datos recabados en las diócesis de León y Astorga, sólo diez de los 39 son originarios de León. El más joven tenía 24 años cuando fue asesinado y el mayor, 78. La mayor parte de las ponencias se han ido entregando individualmente a la Congregación para las Causas de los Santos de Roma, aunque el Vaticando ha ido unificando los casos hasta promover un expediente único.
Es lo mismo que ocurrió en el año 2007, cuando la Iglesia beatificó en un sólo acto a 498 mártires de la Guerra Civil. El último listado con el que trabaja Roma amplía la etapa de la persecución más allá del final de la contienda. De hecho, gran parte de los futuros beatos murieron entre 1939 y 1945.