Matas se desvincula del sobrecoste del Palma Arena y justifica su patrimonio
El ex presidente de Baleares, quien declaró por espacio de casi seis horas, argumenta que el aumento de sus bienes se debe a sus ingresos y rentas familiares
El abogado Rafael Perera junto al ex presidente del Gobierno balear, Jaume Matas.
El ex presidente de Baleares Jaume Matas se desvinculó ayer ante el juez de la gestión económica y administrativa del velódromo Palma Arena, cuya construcción costó más del doble de lo presupuestado, y justificó el incremento de su patrimonio personal en sus ingresos familiares.
Matas declaró durante casi seis horas en sesión de mañana y tarde y respondió a preguntas sobre el incremento de sus bienes en la legislatura pasada, cuando era presidente de Baleares, y la construcción del Palma Arena.
Sobre el primer asunto, argumentó que el aumento de sus bienes se debe a sus ingresos y rentas familiares, según fuentes jurídicas.
Respecto al velódromo palmesano, cuyo coste se incrementó de 48 a 110 millones de euros, el ex ministro de Medio Ambiente argumentó que él tomó la decisión y fue el responsable político de su edificación, aunque se desvinculó totalmente de la gestión administrativa posterior por cuanto no le correspondía como mandatario autonómico.
«El presidente no está para estas cosas», aseveró Matas ante las preguntas sobre el proyecto y su desarrollo hasta su inauguración, a principios del 2007. En este sentido, dijo que confiaba plenamente en las personas que gestionaron el proyecto ya que eran de su total confianza.
Se refirió al ex director general de Deportes y campeón olímpico, Jose Luis «Pepote» Ballester, imputado en el caso, y dijo que era quien gestionaba el velódromo, al tiempo que apuntó que no se reunió más de seis veces con él para hablar del pabellón. Esto contradice las declaraciones de algunos imputados, como la que fue su jefa de gabinete, Dulce Linares, quien aseguró al juez que las decisiones «más importantes» del velódromo las tomaba Ballester, pero siempre «previa consulta» con Matas.
Matas también se desvinculó de la concesión de la obra a Melchor Mascaró y FCC y el posible amaño de la misma, así como de la contratación de los arquitectos por un procedimiento administrativo supuestamente inadecuado.
En cuanto a las reuniones del patronato de la Fundación Illesport, encargada de la gestión del velódromo y que presidía Matas, dijo que, si bien la firma que figura en ellas es suya, sólo asistió a la primera que se celebró. La Fiscalía sostiene que el patronato nunca más volvió a reunirse y que en realidad fue una comisión ejecutiva, en la que se encontraba Ballester, la que tomó las decisiones.