Marear laperdiz
Análisis | b. s. olandía
No hay nada más sencillo en el mundo de la política que decir que sí. Es el arte del engaño camuflado bajo la sonrisa y los aplausos de las Cortes, que recuerdan cada vez más a tiempos palmeros del pasado.
El texto que ayer se aprobó en las Cortes para implicar a la Junta en la financiación de la estación de esquí tiene dos caras. Para el optimista Joaquín Otero, el -˜sí-™ unánime a su propuesta significa de facto una participación del Gobierno autonómico en San Glorio. Pero para quienes ya han visto desfilar las oportunidades montaña abajo y las declaraciones bien sonantes derretirse como la nieve, puede que no haya tanto motivo para sonreír. Las Cortes no han arrancado el compromiso de la Junta para participar económicamente en San Glorio; ni siquiera era eso lo que se votaba. La propuesta es meridiana: «Instar a la Junta a que estudie y evalúe su posible participación económica en la sociedad promotora de la estación de esquí». No es más que una mera invitación a la reflexión... no la certeza de que de ese estudio vaya a nacer la voluntad política de dejar de marear la gloriosa perdiz, echarla de una vez a la cazuela y aderezarla de un buen puñado de billetes.