Biden recuerda el 11-M para reclamar la presencia de España en Afganistán
El vicepresidente norteamericano asegura en Madrid que no recuerda «un momento en el que la relación de España y Estados Unidos haya sido más fuerte»

Zapatero y Biden observan a la ministra Chacón, que se acerca para la foto oficial.
Quizá fuera otro el elemento de unión sobre el que José Luis Rodríguez Zapatero habría querido cimentar su relación con los Estados Unidos, pero ha tenido que ser un escenario de guerra. La visita del vicepresidente, Joe Biden, a Madrid ha vuelto a llenar al Gobierno de argumentos para defender que la brecha abierta con la Administración norteamericana en la era Bush fue sólo coyuntural, y que José María Aznar no era el único poseedor de la llave que garantiza una sólida alianza atlántica, pero también ha dejado claro qué es lo que la primera potencia mundial más valora de España: su aportación a la guerra de Afganistán.
El eje central de su visita fuera la cita en la Brigada Paracaidista Almogárabes 6 en Paracuellos del Jarama. Sus componentes serán los próximos en viajar a Afganistán. «Reconozco las dificultades -”dijo-”, reconozco que supone un amplio sacrificio pero, después de los atentados del 11-S y el 11-M, España y Estados Unidos tenemos la obligación de proteger a nuestros pueblos y detener a los terroristas violentos».
Previamente y en La Moncloa, el número dos del Gobierno estadounidense regaló al jefe del Ejecutivo unos valiosos elogios. «He sido senador desde los 29 años y no recuerdo un momento en el que la relación entre España y Estados Unidos haya sido más fuerte, con más respeto mutuo y con una cooperación más seria», dijo desde la escalinata del palacio, en una comparecencia conjunta. No fue mala compensación tras el varapalo que supuso la renuncia de Barack Obama a participar en la cumbre UE-EEUU en la que España habría sido anfitriona el 24 y 25 de este mes. La joya de la presidencia de turno de la Unión.
Extremadamente sonriente, Biden desbordó diplomacia. En más de una ocasión alabó el «liderazgo» de Zapatero en este semestre europeo. «Has sido -”dijo-” un gran aliado». En realidad, España ha fracasado hasta ahora en su deseo de sacar adelante una de las principales demandas de la Administración norteamericana para este período, incapaz de limar las reticencias de sus socios europeos al intercambio de datos bancarios mediante la red Swift. Una medida que Estados Unidos enmarca en el ámbito de la lucha antiterrorista.
Pero es cierto que Zapatero ha mostrado siempre un declarado afán de complacer al líder de la primera potencia. Y la mejor prueba fue que no tardara ni dos semanas en satisfacer la petición de un refuerzo del contingente español en Afganistán pese a que, antes, frente a sugerencias menos explícitas había dicho muchas veces no. El 17 de diciembre accedió a enviar a 511 soldados más, que se sumaron a los 998 ya allí de manera estable. No es un asunto baladí para un presidente que ha rechazado en varias ocasiones comparecer ante el Congreso para explicar la misión. Ahora iba a hacerlo este miércoles, pero la cita quedó anulada por otra comparecencia en la que hablará de los ataques especulativos a España. Los populares habrían encontrado en el discurso de Biden mucho con lo que apuntalar sus reproches porque pretenden que el Ejecutivo reconozca que aquello es una guerra en toda regla, nada diferente a la de Irak.