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«Siempre recortan por lo más fácil»

La soluciones del Gobierno para reducir el déficit no convencen en la calle. Los leoneses preguntados rechazan los recortes sociales y exigen a Zapatero que defina mejor las responsabilidades

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León

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Los corrillos espontáneos de gente desgranaban ayer las últimas propuestas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para rebajar el déficit del Estado en 15.000 millones de euros entre el 2010 y el 2011.

La respuesta casi unánime de los leoneses preguntados advierte un descontento generalizado ante los matices que visten la nueva política de los socialistas. Rechazan, en su mayoría, la congelación de las pensiones y critican que el peso de la crisis lo soporten los más débiles.

«Si se habla de bajar los sueldos a los altos cargos me parece bien, pero al final siempre le toca al pueblo y eso no parece tan justo», contesta Nelson Echeverria, ecuatoriano de 28 años que llegó a España en el 2002 y a León en el 2004. Lleva desde enero en el paro, antes trabajó en la construcción y la hostelería, y asegura que «no hay donde buscar empleo».

«Los miembros del Gobierno tienen muchos privilegios, pero los jubilados viven con lo justo, así que veo bien que se rebajen el sueldo un 15%, porque tienen mucho», explica este joven inmigrante, que rechaza las subidas de impuestos frente a la parálisis de las retribuciones salariales de la mayoría de trabajadores. «No creo que con estas decisiones España pueda levantarse, es irracional y no tiene lógica», relata.

Una opinión parecida tiene Roberto Fernández, de 51 años y funcionario en Educación. «Las medidas no pueden ser más negativas, porque esta bajada se une a las numerosas pérdidas de poder adquisitivo a lo largo de los últimos 15 ó 20 años», reprocha. Asegura que «los sueldos más bajos han caído un 50%» y lamenta que la Administración central «siempre recorte por lo más fácil en vez de ir a las fugas de capital, al dinero negro o a las facturas sin IVA».

María Peral, ingeniera agrónoma en paro, de 35 años, es menos crítica. «Bien del todo no me parecen, porque siempre toca a los mismos», responde. Aceptaría que el Gobierno hiciera recortes más ajustados, quitando las ayudas a los que más tienen e impulsado los subsidios de los débiles. Está embarazada. Recibirá por pocos meses los 2.500 euros del cheque bebé, que desaparecerá a partir del 2011. «A mí no me toca directamente, pero no lo comparto, porque esta ayuda debe mantenerse para quien la necesita», justifica.

También está sin trabajo José Manuel González Villoria, de 33 años. Lleva un año engordando las listas de las oficinas de empleo. Hasta ese momento trabajó de pulidor abrillantador. «Me parece muy mal lo que están haciendo. Zapatero tiene un sueldo altísimo y yo sólo cobro 600 euros y tengo dos hijos, un piso que pagar y una mujer en el paro», enuncia.

Echa toda la culpa al jefe del Ejecutivo. «Nunca hubo tanto desempleado como hay ahora», razona, y critica que las soluciones lleguen «a cuenta de los pobres». «De qué sirve cobrar una pensión de 800 euros si cada poco suben los precios de los alimentos básicos», pregunta. Considera que «no se está haciendo nada» por corregir estos desajustes.

En la misma línea. La lectura que hace Fernando Pérez es muy parecida. Tiene 54 años, es empleado de banca y miembro de la ejecutiva provincial del sindicato CGT. «Opino lo que la mayoría de la gente. Cargan injustamente contra los débiles y no echan ninguna culpa a los que originaron el problema», manifiesta. Recuerda que el sindicato independiente al que pertenece convocará una huelga general para después del verano y critica el papel que juegan UGT y CC.OO. en el actual contexto económico. «No compartimos para nada su estilo, que desprestigia a los sindicatos, por cambiar cuota de poder por derechos sociales», lamenta.

Reclama «sentido común» y carga contra la «casta política y los empresarios, criados con subvenciones increíbles». Sabe que hay «mucho por hacer» y parafrasea al ministro de Trabajo cuando dice que «en este país un 20 ó 25% es economía sumergida, unos 280 mil millones de euros. Si el Estado ingresara de repente 150 mil millones de ese dinero no tendría que tomar otras medidas». No descarta una «crisis social», aunque no la desea.

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Manuel Fernández, de 74 años, que cobra una pensión de sólo 564 euros, reclama «solidaridad porque si todos ayudamos un poco podremos salir de ésta, pero si no iremos a la ruina», piensa. Aprueba la rebaja salarial para los altos cargos, que cobran mucho» y rechaza la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas.