Los socialistas relativizan las encuestas que auguran su derrota electoral
Los dirigentes del partido insisten en que aún queda mucho para las elecciones y que cuando las medidas económicas empiecen a dar frutos, la situación cambiará

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, durante su intervención de ayer.
Es raro encontrar un socialista que no admita que está pasando un duro trago o que en el partido hay desasosiego. Las encuestas publicadas en los últimos días por varios medios de comunicación no ayudan a calmar los ánimos. La mordida del PP amenaza incluso los feudos más fieles al PSOE. Pero los dirigentes del partido se han instalado en una actitud defensiva. Repiten que aún queda mucho para las elecciones, que ahora es el momento de aguantar el chaparrón y que cuando las medidas económicas empiecen a dar frutos todo se verá de otro color. Por eso los populares, dicen, presionan para un adelanto electoral, pero «el tiempo corre a nuestro favor».
El último en reclamar a Zapatero que convoque elecciones -”un paso que Mariano Rajoy aún no ha dado-” fue el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Justo antes de visitar la casa de su comunidad en Sevilla defendió que el jefe del Ejecutivo debería pensar si resulta «más útil» al frente de un Gobierno «a la deriva» o si disolviendo las Cortes y consultando a los ciudadanos en cuanto acabe la presidencia de turno de la UE, en julio.
Pajín replicó que lo que el país necesita ante la menor estabilidad económica es «mayor estabilidad política» y acusó al líder del PP de no ser capaz siquiera de mostrar coraje para lograr por sus medios lo que demanda. «Ya ha perdido las elecciones dos veces y ahora espera a que alguien las convoque o las pida por él», dijo en referencia a su renuncia a presentar una moción de censura que los populares entienden perdida de antemano.
José Luis Rodríguez Zapatero se dirigió ayer a la dirección de su partido con un mensaje claro: el PSOE debe prepararse para volver a apretar los dientes y pasar otro trago amargo porque la reforma laboral se tendrá que hacer, casi con toda seguridad, por decreto.
El presidente del Gobierno -”que la semana pasada anuló un viaje a Brasil para, supuestamente, dedicarse en cuerpo y alma a este asunto-” ha visto cómo sindicatos y empresarios llegaban al plazo límite dado por el Gobierno para llegar a un acuerdo sin alcanzar frutos. Zapatero les dará unos días más para intentarlo, pero los socialistas ya han interiorizado que su líder tendrá que «asumir su responsabilidad» y legislar por su cuenta.
La secretaria de Organización del partido y portavoz de la ejecutiva, Leire Pajín, defendió al término de la reunión de la comisión ejecutiva que lo importante es sacar adelante una reforma que permita «crear empleo y de mayor calidad». «Es la mejor garantía para los ciudadanos en este momento», alegó. La convicción de que flexibilizar el coste del despido permitirá rebajar el elevado índice de paro de España y generar crecimiento económico es muy reciente en el partido del Gobierno. Hace apenas unos meses el propio Zapatero ponía ambas máximas en cuestión.
La paz social está en riesgo, pero entre los dirigentes socialistas ya se empieza a aseverar que no hay por qué tener pánico a una huelga general.