Un calendario cargado
El PSOE ve en la amplia remodelación ministerial el revulsivo que necesita
El Gobierno busca recuperar la iniciativa con menos carteras y sin algunos pesos pesados; la duda es si la crisis será antes o tras el debate del estado de la nación
Suenan tambores de crisis de Gobierno. Si la habrá y cuándo sólo lo sabe José Luis Rodríguez Zapatero. La melodía, desde luego, está ahí y los asiduos al Consejo de Ministros lo saben y varios han hecho especulaciones en las últimas horas sobre su futuro inmediato. Los socialistas dan por hecho que se va a producir una remodelación y esperan que sea amplia porque creen que sólo así pueden recobrar el pulso político para agotar la legislatura sin más sobresaltos que los inherentes a la crisis.
«Las crisis como las estrategias no se cuentan, se hacen». La frase es una de las máximas del ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, y Zapatero comparte el enfoque. «Si es que lo piensa -”la crisis gubernamental-” no ha dejado traslucir nada», comentan fuentes de La Moncloa que no han visto signos de que vayan a producir relevos ministeriales, aunque recuerdan que los anteriores cambios tampoco fueron telegrafiados y si se supo algo antes fue por la indiscreción de alguno de los afectados. Zapatero no da pistas y cuando ha sido preguntado se ha mostrado satisfecho del trabajo de sus colaboradores. Como no podía ser otra manera.
Cierto es que las crisis no se anuncian, se ejecutan, pero desde hace meses el horizonte del final de la Presidencia Europea, finiquitada de hecho aunque el calendario sitúa la fecha en el 30 de junio, era el escenario para el recambio. El hecho de que se dejara para después del semestre europeo la supresión de algunas secretarías de Estado dentro del plan de poda de la Administración no hizo sino alimentar las expectativas. Unas posibilidades que se han visto reafirmadas con el placet de la Comisión Europea y del FMI al plan de ajuste, y con el camino despejado para la reforma laboral.
¿Antes o después del Debate sobre el estado de la Nación del 14 y 15 de julio? Entre los socialistas, hay opiniones para todos los gustos. Hacer la crisis antes conlleva el riesgo de malgastar ese as si el duelo parlamentario se salda con una derrota para el jefe del Ejecutivo, dicen algunos veteranos del PSOE. Zapatero ha comentado algunas veces que los cambios en el Gobierno conllevan una ralentización del trabajo hasta que los nuevos se ponen al día. Una rémora que se podría solventar con una remodelación en la última quincena de julio con todo agosto para calibrar la maquinaria.
Además, una sensación extendida en el partido es que más que incorporaciones al Ejecutivo va a haber salidas y refundición de carteras dirigidas por los pesos pesados del Consejo de Ministros. De esa forma, se materializaría el gesto de austeridad, muy reclamado, de reducir el tamaño del Gobierno y también se limitaría la incorporación de novatos. Otro elemento que juega a favor de la crisis es la proximidad de las elecciones catalanas, y las autonómicas y municipales de mayo próximo, en las que algún ministro formará parte de las listas y antes deberá dejar el cargo.