Reportaje | m. romero
El recorte del empleo público vacía las academias de opositores en la provincia
La crisis duplicó los aspirantes a una plaza en la Administración, para la que trabajan uno de cada seis activos

Un grupo de aspirantes a ingresar en la policía nacional y la Guardia Civil se prepara físicamente e
El anunciado recorte de empleo público ha desmoralizado a los opositores, el sempiterno colectivo de aspirantes a conseguir una plaza fija en la Administración, para la que en la provincia leonesa ya trabajan una de casa seis personas en activo. El parón que sufrirá la maquinaria burocrática a medio plazo ya se nota en las academias, diezmadas desde que el Gobierno anunció la congelación de plazas para, al menos, los dos próximos años en la mayor parte de las convocatorias. «Este año está difícil, pero la cosa se pondrá peor porque el plan de austeridad no acabará hasta el año 2013», advierten en una de las academias más antiguas de la capital leonesa.
Que no exista oferta pública de empleo supone un parón frustrante para cientos de opositores leoneses -"la Junta no lleva un censo-" , que tienen en esta vía la única posibilidad de encontrar un trabajo después de haberse titulado en la universidad. Es el caso de todos esos aspirantes a una plaza de profesor -"se calcula que cada opositor se enfrentará este año a otros 20 por un puesto en Educación-", de sanitario o de personal al servicio de la Administración de Justicia.
El anunciado recorte ha coincidido en el tiempo con un fenómeno paralelo como es el final de las prestaciones sociales que beneficiaron al primer boom de desempleados de la crisis. «Se ha notado un bajón de alumnos por esta razón; es más, me consta que hay muchos que se siguen preparando por su cuenta», indica Eva Fernández, del Ateneo Leonés, uno de los centros más reputados en la preparación de opositores. A lo que hay que sumar los que abandonan por el desánimo. «Gente que iba a prepararse para auxiliar o auxiliar administrativo del Estado y ya no lo hará hasta el próximo año o el que viene», matiza. Y, a dos años vista, el negocio de estos centros de formación no puede cubrir otras expectativas.
«Las diputaciones y los ayuntamientos van sacando plazas a cuentagotas y la Junta tiene ete año 66 plazas para auxiliares y seis para administrativos. Como se ha recortado tanto, todo esto está ya muy limitado».
Varias academias de León y Ponferrada, incluso las que no facilitan formación presencial, coinciden en que la reducción de alumnos ha supuesto la mitad de los que había hace uno o dos años, cuando la crisis empezó a despertar un interés desmedido hacia las oposiciones por lo que supone de seguridad en el empleo. Convocatorias preparadas habitualmente por 50-100 personas en cada academia se han quedado reducidas a 20-40 alumnos.
Muchos de ellos se han trasvasado a lo poco que se ha salvado de este dramático recorte, como son las oposiciones para auxilio judicial y tramitación procesal. «Últimamente, la gente se tira a lo más fácil y para lo que se necesita menos formación, como son las oposiciones a celador», subrayan en uno de los centros consultados. En las oposiciones a cuerpos superiores de la Administración lo habitual es que el opositor opte por un preparador personal.
El perfil, según señalan en las diferentes academias, es muy amplio, pero abundan los jóvenes en busca de su primer empleo. La crisis también ha modificado el tipo de alumno que oposita, ya que hasta no hace muchos años una oposición se preparaba más como una obligación que como una apuesta segura por trabajar para alguna institución pública. «Eso implica más motivación para los aspirantes», subrayan. No en vano, los opositores ya tienen asimilado que la preparación de un examen, por fácil que sea, requiere un mínimo de un año.
Una de las tendencias que han detectado los centros de aprendizaje en estos últimos meses es el notable crecimiento de los opositores mayores de 35, incluso de 40 años. «La mayor parte de ellos son desempleados que decidieron tirarse a las oposiciones para conseguir un empleo fijo». El resto sobrevive con trabajos precarios y temporales.