Diario de León

Reportaje | A. GAITERO

Un hogar partido en dos

El pakistaní Jabed Ahktar optó por reagrupar en León a dos de sus cinco descendientes, mientras tres permanecen en Islamabad en el hogar paterno con su esposa

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

«Ahora piden 527 euros por cada persona. León es una de las provincias donde más difícil es hacer la reagrupación», afirma Jabed Ahktar. Vive en el barrio de la Sal con sus dos hijos casi recién llegados de Pakistán y se dedica casi en exclusiva a la labor de padre (cocinar, ir al colegio, al parque, etc.) y a buscar trabajo.

Durante diez años fue policía en su país -muestra con orgullo la foto con uniforme y bigote- pero la opción de venir a España le pareció más atractiva dadas las condiciones de su país. Ahora cocina el arroz, la carne de pollo, el pescado y hace el pan. Comparte la casa con su primo y otro familiar. De otra manera sería imposible hacer frente al alquiler de 350 euros mensuales.

Tiene residencia permanente en España, a donde llegó hace algo más de cuatro años gracias a una oferta de contrato de un restaurante de Villamanín donde también trabajaba un primo suyo. Después encontró otro empleo en la construcción, pero ahora «está difícil». Sus únicos ingresos, asegura, son la ayuda del desempleo de 420 euros.

En esta situación ve difícil, sino imposible, traer al resto de su familia: la esposa, una hija y otros dos varones que «dependen de mí» aunque viven en el hogar de su padre y su madre.

Con las exigencias actuales, tercia su primo, «un peón no puede reagrupar a su familia, como mucho a una persona porque los ingresos por 900 o mil euros y el mínimo son 1.200 euros».

Mohamed Junaid y Zubair Jabed, los dos hijos reagrupados por Ahktar, de 14 y 8 años de edad, llegaron a León el 21 de enero, después de un año de trámites ante la Embajada de España en Islamabad, donde todos los trámites burocráticos de extranjería son canalizados a través de empresas. «Nosotros no podemos actuar directamente», señala el padre.

No se arrepiente, aunque cada día el más pequeño tiene que hablar por teléfono o por el skype con su madre porque «la echa de menos». «Recuerda mucho a la madre y a la abuela», apostilla.

Los dos críos tienen su tarjeta de identidad española desde mayo, su tarjeta sanitaria y están escolarizados en los centros más cercanos a su residencia, el colegio Gumersindo Azcárate y el Instituto Antonio García Bellido.

Están contentos. Al menos no se quejan y siempre tienen una sonrisa para contestar si no entienden bien lo que se les pregunta. El mayor habla con soltura, aunque al pequeño aún le cuesta entender el español. En inglés, no tienen ningún problema. Al contrario, Pakistán es un país donde la lengua inglesa se habla casi tanto como el urdu, su idioma oficial.

«Me gustan las matemáticas», dice con seguridad Mohamed Junaid. ¿Los amigos? De momento con quien más relación tienen es con otros chicos pakistaníes que van al mismo instituto. ¿El futuro? «Quien sabe», Jabed Ahktar no pierde la esperanza de encontrar algún empleo antes de quedarse sin ingresos. También reza por ello.

tracking