Análisis | carlos fidalgo
Ganaderos y agricultores causaron el 83% de los incendios intencionados desde 1998
La extinción y la prevención de los incendios forestales ha creado todo un sector económico en los últimos años

Un helicóptero de la Junta en plena acción.
Los ganaderos que queman los pastos son los responsables de dos de cada tres incendios intencionados (el 44 por ciento del total) que se han producido en la provincia de León en la última década. Y a los campensinos que echan rastrojos, matorral o residuos agrícolas al fuego se les puede imputar el origen de un 18 por ciento de los siniestros que no se han debido a una negligencia o al rayo. Así lo refleja el informe de la brigada de investigación de incendios forestales de la Junta de Castilla y León, que echa por tierra algunos mitos sobre el origen de las llamas y deja claro que la llamada «cultura del fuego», está detrás del 84 por ciento de los sucesos. En León, el análisis de la brigada de investigación también establece que una cifra nada desdeñable como el 11 por ciento de los incendios intencionados se deben además a la acción de cazadores que pretenden facilitar la caza.
Sin estigmatizar a nadie, el delegado territorial de la Junta, Eduardo Fernández, reclamó ayer «tolerancia cero» contra los autores de los incendios intencionados y realizó el enésimo llamamiento a la población para que tome precauciones y dejen de usar el fuego como herramienta de trabajo.
El resto de causas de los incendios intenciondos apenas tienen peso en la estadística, que refleja que un 0,5 por ciento de los incendios del periodo 1998-2009 se han debido a venganzas, un 0,4 han sido provocados para ahuyentar a animales salvajes como el lobo o el jabalíl, un 0,3 por ciento debido a represalias al reducirse las inversiones públicas en los montes, un 0,2 por ciento para obtener una modificación en el uso del suelo y tan sólo un 0,1 por ciento a la acción de pirómanos; enfermos mentales. Entre las causas más variopintas destaca además que los autores de un 0,2 por ciento de los fuegos de la última década los causaron «para contemplar las labores de extinción».
Y si los incendios intencionados han sumado el 44 por ciento del total de los fuegos registrados en la provincia, las negligencias y los accidentes le siguen yendo a la zaga, con un 40 por ciento.
El rayo está detrás de otro siete por ciento de incendios, las reproducciones son el origen de uno de cada cien siniestros con fuego y un ocho por ciento siguen siendo un misterio.