Diario de León

Zapatero defiende que con el traslado de los presos se busca debilitar a ETA

«En esta etapa final estamos ganando definitivamente la batalla», asegura

Zapatero, durante su comparecencia semestral.

Zapatero, durante su comparecencia semestral.

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PAULA DE LAS HERAS | madrid
León

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Los acercamientos de presos etarras, como el de la sanguinaria Idoia López Liaño La Tigresa , o Inés del Rio Prada, forman parte, según justificó ayer José Luis Rodríguez Zapatero, de la estrategia antiterrorista. El presidente del Gobierno -”que realizó en Moncloa un balance de su gestión a lo largo del último semestre-” defendió que la política penitenciaria que aplica su Ejecutivo es exactamente «la misma» que se ha llevado a cabo durante «años», dentro de la «máxima legalidad» y con el «conocimiento de quien los debía conocer».

Las noticias de los últimos movimientos a cárceles del País Vasco o cercanas han provocado estos días síntomas de resquebrajamiento de la unidad de PSOE y PP. Este hecho obligó a Zapatero a dar un salto cualitativo en sus ya conocidos análisis sobre la debilidad de la banda. Si el fracaso del proceso de paz lo llevó durante un tiempo a acompañar sus pronósticos esperanzadores de prudencia y prevención, en esta ocasión, fue contundente. «En esta etapa final -”dijo-” estamos ganando definitivamente la batalla».

Hace meses que el presidente del Gobierno se muestra especialmente proclive a reivindicar su labor en materia antiterrorista. Pero no sólo la posterior a la voladura de la T-4 sino, quizá con más intensidad, la anterior, la del diálogo con ETA y Batasuna. «El -˜proceso de paz-™ fue un instrumento que, sin duda alguna, aceleró las condiciones para ganar esa batalla contra la violencia debilitando de una manera clara sus apoyos y ampliando las voces y las apuestas políticas a favor de la erradicación de la violencia», se congratuló en su análisis semestral.

En todo caso, dejó claro que, una vez dado aquel paso y obtenida una respuesta decepcionante por parte de ETA, lo único aceptable es que abandone las armas. «Y que no espere nada a cambio -”añadió-”. Nada». Tampoco abrió resquicio alguno al entendimiento con Batasuna o sus sucesores en tanto «no se separen de la violencia». Es más, defendió la reforma de la ley electoral pactada con el PP para cegar las rendijas por las que aún pudieran intentar colarse en las instituciones.

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