El bloqueo del granero ruso a las exportaciones agita la tendencia alcista
El despegue de los cereales repercutirá en los productos alimenticios

Una máquina recoge cereal en un campo leonés.
Rusia pronostica una cosecha de 67 a 70 millones de toneladas para este año, en comparación con las 97 toneladas de 2009», aseguró Alexandr Frolov, director del Instituto de Meteorología Ruso, en rueda de prensa. Frolov subrayó que la falta de lluvias afectará en especial a dos tubérculos fundamentales para la dieta de los rusos, como la patata y la remolacha, cuya recolección podría caer entre un 30 y 35 por ciento. Según el IMR, «por desgracia, prácticamente no habrá lluvias en agosto», por lo que la caída de la producción de grano y otros productos agrícolas podría ser aún mayor. El viceministro de Agricultura, Alexandr Beliáyev, revisó recientemente a la baja las previsiones de cosecha de grano para este año, que serían de entre 70 y 75 millones de toneladas. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ordenó la pasada semana la suspensión de la exportación de cereales y otros productos agrícolas debido a la sequía, que ha destruido ya más del 20 por ciento de los cultivos. La medida, que ha causado un alza de los precios en los mercados internacionales, afecta al trigo, centeno, cebada, maíz y a la harina de trigo y de centeno, pero no al arroz. La suspensión, que dejará sin suministro desde Rusia a países como Egipto, Israel, Irán, Turquía, Líbano o Siria, entrará en vigor el 15 de agosto y expirará el 31 de diciembre. El primer ministro explicó que la suspensión de las exportaciones busca impedir un aumento de los precios en el mercado interno.
El movimiento ruso ha desencadenado un estado de euforia para el mercado de cereales, ahora a la expectativa de completar nuevas subidas acordes a la tendencia alcista de las últimas semanas.