Los expertos insisten en la dificultad de que los ciervos contagien la pasteurelosis
El Centro Nacional de Veterinaria de Algete (Madrid) confirma la causa de la muerte de los ciervos
Uno de los ejemplares hallados muertos en la Sierra de la Culebra.
Una pasteurelosis es la enfermedad que se ha llevado a un centenar de ciervos en las provincias de León y Zamora. El diagnóstico lo corroboraba ayer el Laboratorio Nacional de Veterinaria de Algete y, a la espera de que la viceconsejera de Desarrollo Rural, María Jesús Pascual, y el director General de Medio Natural, José Ángel Arranz, ofrezcan hoy nuevos detalles sobre el episodio, los expertos indican que ha sido la diferencia de temperatura -muy alta por el día y baja por la noche-, la que ha provocado el brote agudo.
Los análisis confirman las sospechas del presidente del Consejo General de Colegios de Veterinarios de España, Juan José Badiola, y del catedrático de Anatomía Patológica y Sanidad Animal de la Universidad de León (ULE) Juan Carlos García Marín, que recordaban la semana pasada una situación similar que se produjo en Teruel en 1991.
Portadores de la bacteria. Según explicaron ambos especialistas, la pasteurella es una bacteria que se encuentra en el tracto respiratorio de los animales en una cantidad moderada y es lo que se denomina una situación de estrés -cambios bruscos de temperatura o falta de alimento- el motivo de su multiplicación. Una vez en el sistema sangüíneo, se produce una septicemia hemorrágica, que mata al animal. El proceso es rápido, suele terminar con la muerte y los ejemplares más resistentes desarrollan una neumonía, que, generalmente, también acaba con la vida del animal. «Al parecer, los ciervos son especialmente sensibles a esta bacteria», señaló Badiola.
«En un mismo grupo de animales, suelen morir uno o dos», explicaba ayer Badiola, que achacaba la elevada mortandad al también elevado número de grupos que existen en la zona afectada. Con respecto al contagio a otras especies, el experto matizaba que «otros animales han podido sufrir las mismas condiciones climatológicas, pero están más protegidos», en referencia a la cabaña ganadera. En los animales domésticos, la enfermedad es propia del otoño y la primavera, «podría decirse en el animal que se ha mojado».
Por su parte, el catedrático de Anatomía Patológica y Sanidad Animal Juan Francisco García Marín indicaba ayer que las diferentes variantes de la bacteria hacen especialmente difícil el contagio entre especies.
Síntomas parecidos. Ambos veterinarios señalaban ayer la necesidad de conocer la variante de la pasteurella de la que se trata. El diario Público refería anoche en su edición digital que se trata de la pasteurella multocida. En cualquier caso, «la forma en que se presenta la enfermedad es similar en los animales domésticos y en los silvestres», indicó García Marín. El veterinario de la ULE señaló que el diagnóstico se realiza en cádaveres, dada la mortandad de estos brotes. Las muestras se toman «en animales que llevan muertos unas horas o unos días, asociando siempre lesión y bacteria para determinar de qué se trata».
Ambos científicos coincidieron en la dificultad de tomar medidas contra la pasteurella, en especial en animales en libertad. «Para el animal doméstico existen tratamientos y siempre sabes que está ahí. Pero es difícil hacerlo en los silvestres, por lo que la enfermedad se presenta, alcanza un pico de mortandad y desaparece», matizó Juan Francisco García Marín.
El cambio en las condiciones climatológicas ha supuesto un descenso en el número de muertes, manifestó Badiola, que insiste en que la diferencia marcada de temperaturas desencadena el proceso infeccioso. Sin embargo, reconoció que «es necesario ver si concurren otras circunstancias» que se puedan dar para decidir si se adoptan medidas de prevención.
«Hartos de diagnosticarla». Badiola señaló que la septicemia provocada por la pasteurella «no es un problema nuevo, pero en la fauna silvestre es menos conocida». Además, añadió que en la cabaña ganadera «estamos hartos de diagnosticarla». El presidente del Consejo General de Colegios de Veterinarios, manifestó la necesidad de profundizar en los conocimientos sobre la fauna silvestre, pues «en muchos casos, programas de prevención no han dado el resultado esperado porque el patógeno continuaba presente en la fauna como reservorio» y destacó los esfuerzos que ya realiza en Colegio de Veterinarios de Zamora, así como otras iniciativas que se dan en el resto de España.
En cuanto al tiempo de diagnóstico en los ciervos de una enfermedad relativamente frecuente en las explotaciones ganaderas, García Marín son quienes han realizado la investigación los que pueden facilitar una respuesta.
Diferencias en los precedentes. Juan José Badiola señaló que en el brote en los Montes universales (Teruel) del año 1991 se registraban las mismas condiciones climatológicas que se han dado en las últimas semanas en León y Zamora, «con temperaturas que alcanzaban por la mañana los 30 grados y bajaban incluso a menos de 10 por la noche». Además, recordó otro caso en Guadalajara e indicó que también se han producido episodios similares en otros países. Sin embargo, el científico señaló que los casos que se han producido en el sur del país no son tan similares: «En Andalucía son animales semidomésticos. Por la afición a la caza se encuentran en terrenos vallados, con comederos y bebederos al que acuden otros animales y ganado y se contagian».