Zapatero transmite a Batasuna que se olvide de su legalización como partido
El presidente del Gobierno valora el comunicado del alto el fuego de ETA y afirma que «la única decisión válida» de la banda es «el abandono de las armas para siempre»
Zapatero y Salam Fayed, antes de la rueda de prensa.
El presidente del Gobierno transmitió a la izquierda aberzale que se puede olvidar de la legalización de Batasuna u otra formación política del mismo credo. «Quienes están fuera de la legalidad porque no condenan tajantemente la violencia, están en la misma situación hoy que antes del comunicado, exactamente la misma», afirmó José Luis Rodríguez Zapatero en una comparecencia conjunta en el palacio de la Moncloa con el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Salam Fayed. El jefe del Ejecutivo valoró ayer por primera vez el comunicado de ETA del pasado domingo. Mostró su «profunda decepción» con el anuncio de la organización terrorista de suspender los atentados porque es una medida desde todos los puntos de vista insuficiente. «Ya no valen comunicados; la única decisión válida se dice en pocas palabras: abandono de las armas para siempre», manifestó con rotundidad.
En la misma línea. Zapatero sólo mostró su satisfacción por «la valoración coincidente» que han hecho todas las fuerzas democráticas del mensaje de la organización terrorista porque esa unidad fortalece la lucha contra el terrorismo. En el Gobierno ha causado especial satisfacción la sintonía con el PP y que Mariano Rajoy no haya atendido los comentarios críticos del ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, quien ha apuntado que el comunicado de ETA es el fruto de contactos con los socialistas dentro de un segundo proceso de paz.
El hecho de que las formaciones nacionalistas, con el PNV a la cabeza, tampoco hayan dado pábulo a los planteamientos de la organización terrorista también fue muy bien acogido en la Moncloa porque permite exhibir una unidad sin fisuras contra ETA que no se dio en anteriores legislaturas.
En la pasada, por la postura crítica del PP hacia los contactos del PSOE con la organización terrorista y Batasuna; y durante el mandato de José María Aznar por el acercamiento del PNV a la izquierda abertzale que cristalizó en 1998 con la firma del pacto de Lizarra.