A CIELO ABIERTO | Marco Romero
Aprietan el cinturón
Los mineros adelgazan entre dos y tres kilos en los primeros días, mientras medios reputados de EE.UU. se hacen eco de su «derecho a seguir cavando»
Día 4. Se acabaron los conciertos de viento dentro de los sacos de dormir, las risas nocturnas y las conversaciones a oscuras: el agotamiento no deja hueco para nada. Amanece con el cielo plomizo, pero los que saben de la zona aseguran que «no caerá ni gota». Desayuno con café, bollería y zumos. Poco antes de salir son convocados a una asamblea en el polideportivo JT de Ponferrada. La atmósfera es la de los minutos previos a un partido. Ánimos y aplausos recíprocos para afrontar la cuarta etapa que llevará a los 200 por la nacional VI hasta Bembibre. Se ha terminado la «borrachera» mediática, pero no olvidan el histórico momento vivido en su llegada a Ponferrada. Lamentan que el periódico independiente de la mañana no haya sacado ni una línea de su gesta. Se consuelan con la proyección que han conseguido con el semanario norteamericano «Time». Publica un reportaje bajo el título «Los mineros españoles luchan por su derecho a seguir cavando» que ilustran con una fotografía de la marcha en Asturias. Pero el relato se centra en el descorazonador drama humano de los 200 mineros que partieron el martes de Villablino. «The New York Times» también menciona la lucha de los trabajadores del carbón.
10:32 SORPRESA DE LA NOVIA DE EPI: AVISA PARA QUE LE CANTEN EL CUMPLEAÑOS FELIZ
Cantan el cumpleaños feliz a Epifanio, de Trascastro de Fornela. Cumple 40. «Hoy me tocará pagar las aguas». Él no lo sabe, pero la sorpresa fue encargo de su novia, Sonia, por mediación de la mujer de otro compañero. Las manos de Bea Orallo, sanitaria de paso, son mágicas. Han salvado la marcha a más de uno. Otros se han tenido que ir quedando por el camino en contra de su propio orgullo minero. Deshidratación, complicaciones musculares y en las articulaciones son ya el pan de cada día. Se habla ya de cinco bajas. El resto sigue su rumbo. Hoy encabezan la columna humana, por este orden, los mineros del Alto Bierzo, Villablino y Alto sil. Los abanderados son Daniel Sanjurjo, de Bembibre, y Enrique Gómez López, de Ponferrada. «Va por ti, padre», reza en un lateral de su casco. Después de lo del día anterior hay fuerzas para llegar donde sea. Fue un balón de oxígeno. «Hay que seguir a tope», dice uno de los 200 con la voz ronca. Es un denominador común después del largo y sonoro paseo por Ponferrada. Detrás de los primeros, Jesús Titos, picador de San Román de Bembibre, y José Da Costa, ayudante de Ponferrada.
11:25 LECCIONES QUE DAN LOS NIÑOS Y EL PULMÓN DE LEÓN
Primeras lágrimas de la jornada. Lecciones que dan los chavales. La marcha sale de Ponferrada y en el trayecto coincide con la hora del recreo de los niños y niñas de Infantil en el colegio San Antonio. Se arremolinan junto a la vaya y les gritan espontáneamente: «¡Viva los mineros, que no les pagan!». Sólo unos metros más adelante un hombre que dice llegar de León saca una pancarta con el lema «Gracias, mineros, sois el pulmón de León». Manuel Matilla les pidió que comieran, que bebieran, que se cuidaran.
13:04 LOS DEL GRUPO SANTA CRUZ YA ESTÁN AQUÍ
La marcha para a comer en Los Rosales. Aperitivos y embutido. En el trayecto va una nutrida representación de todas las categorías del Grupo Santa Cruz, el que da vida al valle. O se la quita. Hablan de la dureza de su trabajo, pero cuando se les nombra a los marineros callan. «Yo no se lo cambio». Han tomado el arcén derecho de la A-6 y siguen recibiendo apoyo moral desde todas las esquinas. «Esto es increíble». En el grupo van Tomás Luis, Villamor, Queco, Mundo, el Fornelo, el Panadero y el Chispas.
15:14 LOS PRIMEROS HOMBRES BUENOS
Aplausos para todos en Los Rosales como agradecimiento a la comida. Llega la lección de historia. Corrigen los mineros y dicen que ésta no es la segunda marcha reivindicativa que parte desde el valle de Laciana. En 1270, sus vecinos ya formaron la primera columna humana que se recuerda en la zona para reivindicar derechos, en aquella ocasión relativos a sus propiedades. Visitaron al Rey y consiguieron que les concedieran la Carta Puebla, en la que se reconoce que todas las tierras de este valle corresponden a sus habitanets. «Desde entonces se le conoce como el valle de la libertad; sus vecinos fueron bautizados como los hombres buenos de Laciana».
15:56 UNO QUE QUIERE MORIR EN EL VALLE
Empiezan a llegar noticias de los mineros de Asturias. «Se enzarzaron por querer llegar los primeros para la foto y les quisieron canear». En el Principado, la marcha concluyó el jueves en Oviedo con mineros llegados de tres frentes. «Sindicatos que les habían dejado tirados al principio se apuntaron ayer a la llegada y, claro, hubo lío». Eso no ocurre en León. Mientras en Asturias las columnas humanas se diferencian por sus siglas sindicales, en León no se ve ni un solo logotipo. «Aquí todos somos uno, como debe ser», señala Pedro García Sevillano con cierto orgullo. «Yo quiero morir en mi valle, dónde voy a estar mejor».
16:00 YO SOY MINERO VERSIÓN FABERO Y LA CORNETA DE HÉCTOR
De karaoke. Roberto, de Lillo, entona la canción de Molina ante la petición de sus compañeros. Suena a música celestial acompasada por los pitidos de los camioneros. Le siguen sus compañeros. Roberto lleva un casco diferente al resto. Es negro y perteneció a su padre, uno de los mineros que sobrevivió a la segunda explosión de grisú en el Grupo Río de Fabero. La canción va por él. La columna de hombres camina ordenada por la N-VI. Se van acumulando recuerdos de la marcha en los atuendos: muñecos en los cascos, frases nuevas, lazos regalados por los niños. Uno de los caminantes rompe la fila de dos y recoge un trapo negro que cuelga a modo de atillo en su cachava; un nuevo símbolo de la agonía que sufre el sector minero. La gente les espera en las cunetas, en las huertas y en las empinadas viñas. Rompen a aplaudir cuando escuchan la corneta de Héctor. Además del ruidoso instrumento, el joven minero de Lillo del Bierzo lleva una radio colgada en la funda de faena y un paraguas para el sol, la lluvia y el cansancio.
16:14 LOS CHICOS DE LA CRUZ ROJA, PREJUBILADOS
Mineros prejubilados aparecen a cada paso. Muchos de ellos se han apuntado como voluntarios de Cruz Roja para conducir las ambulancias que siguen lentamente el paso de la marcha. Miguel Ángel Rodríguez Castro lleva hoy el coche escoba, acompañado por los cooperantes Alicia y Nacho. «La gente viene tocadilla con ampollas y distensiones, lo que no quiere decir que vayan a parar». Uno de ellos tiene fiebre, pero se resigna a dejarlo. Alicia encuentra a los mineros con el «ánimo muy arriba», sobre todo después del relumbrón de Ponferrada. Nacho cree que, como la cosa siga así, las cuencas no volverán a tener futuro. Y lo dice alguien que con 18 años lo tiene todo por delante. «Los sanitarios han recomendado más de una baja, pero ¿quién renuncia a la meta? Faltan cinco días y hay la esperanza común de que la capital de León viva un momento histórico el próximo miércoles; momento muy esperado.
16:40 SE PREPARA UNA BUENA EN TRES FRENTES
La tecnología acerca la información al segundo. Y todo apunta a que, si la organización no falla, se prepare una buena concentración en la capital leonesa con los mineros que llegarán desde las cuencas de León, de Asturias y de Palencia. El golpe de efecto pretende ser la entrada sincronizada de las tres columnas humanas por diferentes accesos a la capital. Las noticias que llegan del otro lado apuntan a que confluirán en el centro de la ciudad. Ellos no lo dicen, pero las mujeres, cuyo apoyo logístico y moral está siendo básico en esta lucha, no quieren que se confunda la huelga general con su protesta.
16:48 EL MADRILEÑO QUE VINO A LEÓN A BUSCAR TRABAJO
«Esto es la unidad de un pueblo que no quiere morir». El comentario es de Miguel, madrileño de origen, en los minutos previos a la entrada en Bembibre, donde una marea humana espera a los mineros. Conoció a su novia, su cuñado le convenció para buscar trabajo en la cuenca «y mira ahora». «Tere, un beso», es lo único que le compensa.
17:04 SEIS DOCENAS DE COHETES, RESTELLONES O VOLADORES
Llegan a Bembibre. Después de lo de Ponferrada todo parece poco, pero sólo al principio porque la localidad se ha volcado una vez más con ellos. «¡Sois unos campeones todos!». La nueva generación de héroes fue recibida por la agrupación de gaitas de la Escuela Municipal de Música. Estruendo de cohetes, voladores (en el Bierzo), restellones (Asturias). «Nunca me prestó más oír ese ruido sin tener que salir corriendo», bromea Roberto. El alcalde suelta el discurso y les animó a que lleguen hasta el final para difundir el mensaje de la verdad. «Sois la voz de la tierra, voraz, fuerte, sois la mina, sufrida y oscura». Crece el descontento y la indignación entre los marchantes porque en Madrid guardan silencio. «Ni Rajoy ha dicho una sola palabra». El Gobierno de Zapatero tampoco ha movido ficha ni se ha pronunciado sobre un conflicto que empieza a ocupar páginas y páginas en los reputados medios de comunicación internacionales.
19:40 PIDEN ENCENDER UNA VELA A LOS QUE NO VAYAN A LEÓN Y QUE NO DEN DINERO A UN ANÓNIMO QUE PIDE PARA LA CAJA COMÚN
Se está fraguando un nuevo gesto. Las cuencas están otra vez desbordadas ante la avalancha de gente que quiere acudir a León para respaldar la llegada de la marcha el día que Bruselas debate el futuro del carbón. Muchos no podrán viajar. Se les ha pedido que enciendan una vela en un sitio visible de su casa para hacer notorio el apoyo no presencial. La imagen en los valles mineros sería espectacular. Tanto como indignación ha despertado entre los mineros el anónimo que está pidiendo dinero en establecimientos del valle de Laciana para la coja común de la marcha. Mentira y mejor que no le pillen.
22:13 CRÓNICA DE UNA LLAMADA A CARLA
Un lujo. El parquet del polideportivo augura una noche cóm oda para el descanso. Saturnino y Natalia, fisioterapeutas de Cobarca, llevan días atendiendo voluntariamente a los mineros al final de cada etapa. Mano de santo. De cenar dan patatas con jabalí y jabalí. Se oye de todo menos quejas. En el almuerzo aparece el joven minero polaco que acaba de salir del encierro de Tremor. Le reciben con una gratificante ovación. Todos han perdido kilos. Entre dos y tres. Ya es habitual la imagen del minero haciendo un nuevo agujero en el cinturón. Se preparan para el descanso. Hinchan colchones de plástico y ponen los móviles a cargar. «Mira, por esto se va a la huelga». Un joven minero enseña desde el móvil la foto de su hija de cinco años, Carla. «Ahora me toca hacer a mí la crónica», bromea mientras deja sonar el teléfono.
«Hola, mi niña...».