JUAN JOSÉ GARCÍA MARCOS. Presidente de Aspace
«El premio es un espaldarazo a los proyectos pendientes de Aspace».
Lamenta el «estado lastimoso» de su sede de San Cayetano y reivindica un centro

Juan José García Marcos, durante el discurso en el que agradeció el premio.
El presidente de Aspace, Juan José García Marcos, agradeció ayer la concesión del 5º Premio Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos con un discurso trufado de ironía y reivindicación hacia las administraciones públicas y, a la vez, no exento de humor.
El premio supone para esta entidad constituida hace un cuarto de siglo «un gesto de cariño a nuestros 84 usuarios: los 84 magníficos de Aspace-León», dijo Marcos. Además, es un refrendo al «trabajo realizado por todos mis antecesores (...) desde hace 25 años hasta hoy» y, añadió, «un espaldarazo a los proyectos que Aspace León tiene pendientes en este momento».
El presidente de Aspace aprovechó la tribuna del galardón para convertirse en portavoz de las personas afectadas por parálisis cerebral o encefalopatías afines, «de los que no se pueden expresar para decir lo que ellos dirían si pudiesen».
Como punto de arranque y sustento de sus revindicaciones Marcos echó mano de una anécdota de su pasado como secretario general de la Consejería de Medio Ambienta, cuando en su defensa de la cigüeña negra se topó con otro secretario general aún «más proteccionista que yo», confesó.
Y lo que parecía trivial tenía mucho fondo porque aquel secretario general de Presidencia no era otro que el hoy presidente de la Junta de Castilla y León Juan Vicente Herrera. A él y a las personas invitadas dirigió Marcos sus quejas y reivindicaciones.
Inmediatamente, fue al grano: «Las instalaciones que Aspace tiene por generosidad de la Diputación en el complejo de San Cayetano -nuestro auténtico techo- se encuentran en un estado lastimoso», lamentó. Sin entrar en los detalles de estas deficiencias, aclaró que sus consecuencias no son «simple incomodidad o molestia material» pues «una distancia excesiva a una puerta exterior, por ejemplo, o un obstáculo simple en la trayectoria que para un capacitado supone simplemente el incordio de cuatro pasos más, para una persona discapacitada puede suponer una alambrada que afecte a su seguridad física».
Para las personas con parálisis cerebral, abundó el presidente de Aspace, «un pasillo angosto impide la mecánica de aprendizaje necesario para poder andar, la escasez de espacios abiertos adecuados les rebaja notablemente el disfrute de aire libre y de sol y unos servicios higiénicos que no automaticen o posibiliten la privacidad afectan gravemente a su intimidad».
Marcos recordó que el objeto social de Aspace es «una apuesta decidida por la vida y por la dignidad». En este sentido, el presidente de la asociación galardonada reclamó que «el entorno físico al que, por otra parte, nuestros chicos están anclados sea amable, favorecedor de su desarrollo, psicológicamente comprensible, educativamente significativo y favorecedor de su máxima autonomía posible».
En un momento en que parecía ceder a las reclamaciones, admitió que la «dura crisis económica que vive España dificulta la inmediatez de las acciones de atención social que reclamamos», pero inmediatamente lanzó otra vez el órdago. Y fue contundente: «Invertir a favor de las personas discapacitadas rebajará notablemente el déficit de credibilidad pública que padecemos», dijo, no sin advertir de que «su atención por parte de los poderes públicos constituye una obligación constitucional». En tercer lugar, esgrimió otra razón de peso en su argumentación: «La calidad de la atención a las personas con discapacidad es el parámetro más fiable de la modernidad o decadencia de un país y de la dignidad o indignidad de sus gobernantes», señaló.
Sin aludir directamente al centro integral para personas con parálisis cerebral que reclama Aspace, Juan José Marcos dijo preferir ser «políticamente incorrecto» pero «moralmente irreprochable» a la hora de reclamar a las instituciones.
Concluyó con el «deseo y la esperanza fundada» de que «sean todos ustedes, como aquel secretario general en 1995, más proteccionistas que yo».