El fiscal general apunta ya a una «sucesión fraudulenta» de Batasuna
Gobierno y Ministerio Público avisan a la izquierda aberzale de que sin romper con ETA no hay nada que hacer
Una «sucesión fraudulenta» de Batasuna. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, puso ayer las cartas sobre la mesa y reveló la estrategia del Ministerio Público —y también del Gobierno— para impugnar el futuro partido de la izquierda aberzale, presentado el sábado en Navarra. Una formación que, según sus promotores, se ajustará a la ley de partidos porque en sus estatutos incluirá «un compromiso inequívoco y firme con las vías exclusivamente políticas y democráticas».
La ley de partidos, advirtió Conde-Pumpido, «no solamente prohíbe los partidos vinculados al terrorismo sino aquellos que fraudulentamente quieran suceder a los que anteriormente habían sido declarados ilegalizados». No lo mencionó expresamente, pero su departamento, a la espera de que la nueva formación se registre oficialmente, trabaja ya para presentar un recurso ante la Sala del 61 del Supremo —sala especial establecida en la ley de partidos— por la vía del «incidente de ejecución de sentencia», que es el procedimiento preceptivo al considerar que la futura marca es una continuación de Batasuna, ilegalizada en marzo del 2003 por este tribunal.
Tesis. Los primeros informes de los servicios de información tras el acto del pasado sábado apuntalan esta tesis: la nueva formación, cuyo nombre no anticipan los documentos policiales, está promovida por numerosos y conocidos ex responsables de varios de los partidos y plataformas ilegalizados.
Ante estas evidencias, Conde-Pumpido anunció que la iniciativa de la izquierda aberzale, que no incluye un rechazo expreso a ETA, será «absolutamente insuficiente» para que ese «sector político» esté presente en los próximos comicios locales y forales de mayo de 2011. Haciendo suyas las palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba, el fiscal general apuntó que la única fórmula para que vuelvan a las instituciones y participen en la «vida pública pacífica» es «romper definitivamente con ETA a no ser que ETA rompa definitivamente con la violencia».