tres proyectos
Una trinchera en el oeste
El proyecto del cruce ha rondado más de una década entre luchas políticas
El movimiento en serio empezó en 1992. En aquella manifestación en la que cerca de 800 personas marcharon para reclamar la desaparición del paso a nivel del Crucero y aprovecharon para alertar de la sobrecarga de Michaisa. El oeste de la ciudad clamaba por la desaparición de las trincheras que la han condenado a ser un núcleo ajeno, cosido a retazos. El grito tuvo reflejo en los programas electorales, que asumieron la promesa como costumbre. Cada visita al barrio, cada encuentro con los vecinos, se convirtió en una copia. Caldo de cultivo para que, en 1999, se publicitara como una de las bases del plan León Oeste que el gobierno municipal del PP, apoyado por el resto, llevó a la secretaría de Estado de Infraestructuras con el planteamiento de que se construyera un paso subterráneo en el eje Doctor Fléming-Avenida de Antibióticos.
Muchas veces ha estado allí desde aquella, aunque se pasó un lustro en el olvido, entretenida por la promesa de que la ronda Sur aliviaría todas sus cuitas. La costumbre pudo más que la novedad de circunvalar y la ciudadanía volvió a cargar con la reivindicación. Como cada campaña electoral, en el 2003 volvió a titulares. Se anunció que avanzaba cuando Zapatero tomó Moncloa, con la Junta amagada, pero la salida socialista del Ayuntamiento con la moción de censura devolvió el proyecto al congelador no-frost .
El Ministerio de Fomento decidió mimetizarse con el fondo y Amilivia, de nuevo alcalde, lo utilizó como picota en la que ejemplificar el sectarismo del Ejecutivo central. Entonces aparecieron sobre la mesa nuevos planos que apostaban por crear una rotonda soterrada, que no hacía otra cosa que pasar el problema de arriba a abajo. La iniciativa viajó en sobre a Madrid en julio del 2005. No hubo respuesta y Amilivia envió carta al secretario de Estado de Infraestrucuturas, Víctor Morlán, ya metidos en el otoño, mientras los vecinos se aprestaban a recoger firmas. La respuesta la comunicó en enero del 2006 el subdelegado de Gobierno, quien afirmó que la glorieta soterrada era «innecesaria y costosa» y volvió a enredar con los poderes curativos de la ronda y el Acceso Sur.
El juego levantó a los vecinos, que crearon una Plataforma Sur que salió a la calle en el verano del 2006 en una manifestación, que cortó el cruce un cuarto de hora, a la que se sumaron miembros de todos los partidos.
El último curso político antes de las elecciones del 2007 se abrió con la aparición de un nuevo proyecto, que Amilivia volvió a remitir a Fomento. Los planos dibujaban ya la solución que al final se ha acometido: soterrar el eje avenida de Portugal-N-120 y dejar una rotonda en superficie. No estuvo en exceso cariñoso el Gobierno, que en febrero notificó que sólo aportaría lo que establece la ley como contraprestación por la cesión de tramos urbanos de la red de carreteras del Estado: los 2,1 millones de euros de que al final ha depositado, a cambio de que el Ayuntamiento haya asumido los 4,6 kilómetros que van desde la glorieta de Carrefour hasta el cruce de Oteruelo, a través de Fernández Ladreda, Portugal y N-120.
No hubo tiempo, con las elecciones ya encima. El PSOE volvió a gobernar y se reactivó el proyecto: en julio del 2008, se pactó la solución con los vecinos y se firmó la cesión de la titularidad con la ministra de Fomento, acompañada del cheque de los 2,1 millones; en enero del 2009, la Junta notificó que aportaba 1,8 millones; en abril, se licitaron las obras, en mayo, se adjudicaron, y en octubre, empezaron los trabajos. Ayer se inauguró.
El resto es historia.