Diario de León

El Congreso aprueba los Presupuestos y otras nueve leyes en un día frenético

El -˜super martes-™ prueba que la geometría variable aún le funciona al Gobierno

Rubalcaba y Salgado conversan con Blanco durante un receso en el Congreso de los Diputados.

Rubalcaba y Salgado conversan con Blanco durante un receso en el Congreso de los Diputados.

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antonio montilla | madrid
León

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La incertidumbre sobre la suerte que iba a correr la Ley Sinde, con negociaciones frenéticas en los pasillos del Congreso, cambiaron el signo del último pleno parlamentario del año, conocido como el super martes . Un calificativo con un significado claro: El Gobierno, tras un trimestre parco en producción legislativa, logró aprobar ayer en el Congreso diez leyes, alguna tan importante como los Presupuestos Generales del Estado para el 2011.

El grupo socialista salió victorioso de todas las votaciones gracias a su geometría variable, es decir, que para cada norma conformó una mayoría suficiente con grupos distintos de la cámara. Los debates, en este contexto, resultaron peculiares, porque las críticas de unos en un punto del orden del día, se podían convertir en halagos en el siguiente.

El guión, salvo en la Ley Sinde, transcurrió por los cauces previstos. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, encalló en su tentativa de sumar nuevos apoyos durante el debate en el Congreso de los vetos del Senado a las cuentas. Tal y como se preveía, esta norma fue aprobada con una exigua mayoría absoluta de 177 votos -”un escaño menos y la ley habría sido devuelta-” y con el rechazo frontal del resto de grupos de la oposición, en especial del PP.

El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, justificó su crítica a los Presupuestos en que los datos de paro, prima de riesgo y la desconfianza de los españoles «constatan el fracaso» de la política del Gobierno de Zapatero, «que no duda en recortar derechos sociales como las pensiones». El portavoz de Presupuestos del PSOE, Francisco Fernández Marugán, le respondió aseverando que mientras Mariano Rajoy «dormitaba» el Gobierno hacía las tareas para hacer frente a la crisis con medidas con amplio consenso europeo. Marugán insistió en que los populares anteponen «su ansia de poder» a los intereses generales del país.

Apoyo del PP a la reforma electoral. Una prueba de la flexibilidad socialista a la hora de sacar adelante las votaciones es que, para obtener luz verde a las dos modificaciones de la Ley Orgánica de Régimen Electoral (Loreg) contó con el apoyo del PP. Esta reforma permitir tapar los agujeros legales por los que Batasuna, o cualquier formación heredera del partido ilegalizado, pueden intentar colarse de forma fraudulenta en las instituciones. La nueva legislación permite, incluso, retirar el acta a concejales electos votados en las listas de partidos que luego sean ilegalizados por sus vínculos con ETA.

Para la segunda, para luchar contra el transfuguismo o reducir subvenciones públicas a los partidos políticos, los socialistas pusieron de acuerdo a PP, PNV y CiU.

En la ley del tabaco fue la izquierda la que apoyó al Gobierno y la reforma del estatuto extremeño también rozó la unanimidad, al igual que la ley del servicio postal universal, que salieron airosas sin apenas votos en contra.

En comisión, pero con competencia legislativa plena, se aprobaron otras cuatro normas más.

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