Las claves del discurso
La coyuntura económica centró el mensaje del rey Juan Carlos en Nochebuena. En su habitual tono institucional, el monarca dibujó un escenario aún duro para el año próximo, pero también hizo un llamamiento al optimismo y a la confianza en la «gran Nación» que es España, con palabras como las que siguen.
«La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas, Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional. Es preciso seguir adelante con empeño».
«Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo. Y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit».
Consciencia. «Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar».
«No caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo que a la postre nos dañan a todos».
«Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega. Es preciso fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como la voluntad de superación, el sacrificio y la honradez. Valores y virtudes cuya ausencia no es ajena a la crisis y que son consustanciales a toda sociedad justa.»
«Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad y sentido de Estado».