Veinte detenidos que vendían droga en una 'fortaleza' de Madrid

La seguridad incluía estufas para quemar la sustancia si entraba la policía

Exterior de la vivienda en el poblado de Valdemingómez.

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efe | madrid

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La Policía Nacional ha detenido a veinte personas, ocho de ellas pertenecientes a un clan familiar que lideraba la banda, que se dedicaban a la venta de droga en el poblado madrileño de Valdemingómez, en una 'fortaleza' que contaba con puertas y ventanas blindadas, entre otras medidas de seguridad.

Según informó ayer la Jefatura Superior de Policía de Madrid, la entrada en esta vivienda y las detenciones se llevaron a cabo el pasado 19 de enero y ocho de los arrestados pertenecen al clan de Los Gordos, denominado así por la gran cantidad de droga que maneja en el citado poblado de la Cañada Real Galiana, punto habitual de venta de droga.

Este clan dirigía el negocio con la ayuda de los otros doce arrestados y contaba con un número indeterminado de personas que realizaban labores de vigilancia y control de los accesos a la casa.

Varios de los miembros de este clan ya fueron arrestados en febrero de 2010 durante una operación policial llevada a cabo en una casa de características similares a la intervenida ahora.

La casa desmantelada en esta ocasión era «una auténtica fortaleza», con puertas y ventanas blindadas, grandes cerrojos y barras colocadas como contrafuertes, y que contaba en su interior con una especie de búnker. Cuando los agentes entraron en la misma había 45 personas comprando o consumiendo droga.

La investigación comenzó a finales del pasado mes de octubre a raíz de las gestiones policiales realizadas por el Grupo de Policía Judicial de Villa de Vallecas de Madrid sobre la venta de droga en este distrito. Las pesquisas condujeron a los agentes hasta una casa ubicada en el poblado chabolista de Valdemingómez, donde constataron que había numerosos vehículos cuyos ocupantes entraban en la finca y luego abandonaban el lugar rápidamente.

Heroína y cocaína. Todas las personas interceptadas tras abandonar la casa tenían envoltorios que contenían, principalmente, heroína y cocaína. Una vez recabadas evidencias suficientes, los agentes entraron en la citada casa el pasado día 19 de enero tras sortear numerosos obstáculos, debido a las fuertes medidas de seguridad adoptadas por el grupo de traficantes.

Para llegar a la estancia donde se suministraba la droga había que atravesar puertas y ventanas blindadas, protegidas con cerrojos de grandes dimensiones y con barras que se atravesaban a modo de contrafuerte.

Cada estancia estaba custodiada por un miembro del clan que sólo abría la puerta tras asegurarse de que no hubiera peligro. En la estancia principal, en la que los clientes esperaban para adquirir la droga, varios individuos supervisaban que la actividad se desarrollara sin incidentes.

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Además, dentro de la vivienda había diferentes estufas encendidas para deshacerse de la droga en caso de una intervención policial, eliminando así cualquier prueba que pudiera incriminar a los implicados. De hecho, estas estufas permitieron que los miembros de la banda se deshiciesen de gran parte de la droga que había en la casa cuando entró la policía.