Cementerio musulmán en el aire
Los últimos enterramientos en el cementerio musulmán marcados por ladrillos.
La Asociación Cultural Ibn Khaldun solicitó hace tres años una parcela en el cementerio de León para inhumaciones de personas que profesan el Islam. «Todavía no hemos recibido respuesta. Supongo que no querrán hacer nada o pensarán que nos vamos a hacer un chalé en la parcela», señaló con ironía el responsable de la asociación, Said Ezzkari.
Existe un camposanto musulmán en León, habilitado durante la Guerra Civil, para dar sepultura a miembros de las tropas regulares marroquíes que participaron en la contienda en el bando sublevado apoyando a Franco. Pero esta parcela «no es apta para nuevos enterramientos según la ley islámica», alega. Entre 1936 y 1939 fueron inhumados 57 soldados y, en época reciente, otras dos personas. Aunque estaba prevista para 84 cuerpos no se sabe a ciencia cierta su ubicación.
«Queremos ser leoneses en la vida y en la muerte, reposar aquí y ser recordados como parte de esta tierra», subraya Ezzkari.
Pero con la certeza de que el descanso eterno se haga de acuerdo a su ritual: las tumbas tienen que abrirse en sentido perpendicular a la Qibla (dirección de La Meca), con una profundidad de 1,45 metros y un ancho y largo suficiente para que el cadáver quede extendido horizontalmente y levemente inclinado. Las inhumaciones se realizan sin ataúd, con el cadáver envuelto en un sudario.