Los etarras detenidos tenían una lista con más de una veintena de objetivos

El comando Otazua confiesa dos crímenes y otros 14 atentados en los últimos años

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melchor sáiz-pardo | madrid
León

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Los miembros del comando desarticulado el martes en Bilbao han confesado a la Guardia Civil ser los autores materiales de al menos 16 atentados cometidos por la banda en los últimos años, entre ellos el asesinato del brigada Luis Conde, ejecutado el 22 de septiembre del 2008, cuando hicieron estallar un coche-bomba frente al Patronato Militar de Santoña (Cantabria), y el asesinato del inspector de la Policía Eduardo Puelles, a quien mataron el 19 de junio del 2009 con una bomba-lapa en los bajos de su automóvil.

Los integrantes del comando, que se hacía llamar Otazua en recuerdo del etarra Arkaitz Otazua muerto en septiembre del 2003 durante un tiroteo con la Erzaintza, también han reconocido que fueron quienes en julio del 2009 volaron la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, provocando 65 heridos con una furgoneta bomba.

Esos tres son los atentados más graves que han admitido durante los interrogatorios en la sede de los servicios de Información de la Guardia Civil en Madrid. Pero el comando que lideraba Daniel Pastor también han confesado, hasta el momento, otros trece ataques. Son suyas dos acciones terroristas anteriores y casi idénticas y que fueron perpetradas a no demasiada distancia del atentado que costó la vida a Puelles: los intentos de asesinato, también con bombas-lapas del escolta Gabriel Ginés, el 9 octubre del 2007 y que resultó herido grave, y del policía de Basauri, el 16 de septiembre del 2008, que salvó milagrosamente la vida tras viajar diez kilómetros con el artefacto explosivo adosado a los bajos de su vehículo.

Iñigo Zapirain, Beatriz Etxebarria , Lorena López y Daniel Pastor también asumen los atentados con bombas (dos de ellas trampa) contra tres repetidores en Arnotegi, Bilbao, y La Población, en Navarra, en abril, noviembre y diciembre del 2008; la colocación de un artefacto en los juzgados de paz de Sestao en diciembre del 2007; la bomba contra la sede la Seguridad Social de Arrigorriaga en mayo del 2008; y otro artefacto contra una sede el Inem en Bilbao enl 2006 .

Numerosas acciones. Los integrantes del comando Otazua también están detrás de la colocación de un coche bomba el 9 de septiembre del 2007 junto a la sede del Ministerio de Defensa en Logroño y de haber abandonado cuatro pequeñas bombas en marzo de 2006 en carreteras de cántabras, vascas y navarras durante una huelga general convocada por la izquierda aberzale. A pesar del ingente número de atentados reconocidos hasta el momento, las fuerzas de seguridad no descartan que los detenidos puedan estar involucrados en otra veintena más de ataques aún sin esclarecer cometidos en Vizcaya y en otras provincias limítrofes.

Ahora, el comando Otazua estaba durmiente desde que perpetrara su último atentado en Burgos en julio del 2009. Con la caída del jefe etarra Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe, del que dependía directamente, el grupo se había quedado, de nuevo, descolgado de la cúpula terrorista. Pero Pastor y los suyos, además de contar con un vasto arsenal intacto, guardaban en sus domicilios un listado con más de una veintena de objetivos para retomar la actividad criminal si la dirección de ETA daba por finiquitada la actual tregua.

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Según fuentes policiales, los etarras habían realizado informes, «con diferentes grado de elaboración», sobre numerosos objetivos de Vizcaya. Los más desarrollados se referían a un juez de la Audiencia de Vizcaya, del que habían controlado rutinas, y un ertzaina, del que conocían todos sus movimientos de ida y vuelta al trabajo.