Zapatero pide a Rajoy que «hable con Dios» para ofrecer un plan energético
Aznar afirma que la estrategia de ahorro del Gobierno es «un concurso de ocurrencias»
El presidente Rodríguez Zapatero se pronunció sobre las medidas de ahorro energético.
José Luis Rodríguez Zapatero se mostraba hasta ahora enfadado cada vez que oía una crítica a su idea de rebajar a 110 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en autovías y autopistas. Ya no. Ayer decidió cambiar de registro y optó por la ironía. «Le pido al señor Rajoy que hable con Dios y nos diga qué hay hacer», ironizó. El presidente se burló así de que el líder de la oposición no haya acompañado de propuestas alternativas sus improperios contra esta y otras medidas destinadas al ahorro energético y que, por toda aportación, se haya limitado a afirmar que hace falta «un plan como Dios manda». «Eso sí que es una propuesta; es un programa coherente, sensato, pensado articulado y de largo alcance», remató.
El Ejecutivo es plenamente consciente de que su plan de 20 medidas para hacer frente a las dificultades derivadas de la fuerte subida del precio del petróleo no ha sido bien acogidas por la sociedad, pero el presidente del Gobierno defendió que al menos él ha actuado.
No hay, de momento, ninguna intención de dar marcha atrás, pero tampoco de prolongar innecesariamente unas medidas que el Gobierno considera meramente «transitorias» y consecuencia de unas «circunstancias excepcionales». Zapatero alegó que su plan, lejos de ser una invención propia, sigue las recomendaciones de los organismos internacionales expertos.
Etiquetas y bombillas. Mientras Zapatero denunciaba la parálisis de la oposición en materia energética, José María Aznar presentaba el informe de Faes, la fundación que preside, sobre estrategia energética. Su discurso fue una diatriba contra el Gobierno, al que acusó de convertir la política en esa materia, además de ser «un ejemplo de cómo hacerlo mal», es «un concurso de pegatinas, un juego de bombillas que reparten en Correos y de farolas que se apagan en las carreteras, un pase de modelos de caballeros sin corbata o una subasta de neumáticos, o un acertijo de -˜nuclear, quizá sí, pero Garoña no-™». En definitiva, resumió, «ocurrencias» que «no hacen gracia ni a los más entusiastas de sus partidarios» porque todos los españoles son «muy conscientes del tremendo daño» que han hecho los socialistas «al presente y futuro de la economía española; al presente y al futuro de España».
El expresidente defendió que el informe parte de dos premisas: la estrategia energética tiene que ser «a largo plazo» y debe ser «nacional».
Hacer todo esto, afirmó, requiere de otro Gobierno y por eso sostuvo que es «urgente que cuanto antes se dé voz a los españoles para que puedan corregir en las urnas los muchos y muy graves errores de los últimos años» para que «entre todos podamos volver a situar a España en la senda de la prosperidad».