Una aberzale recibió una ayuda por los daños de un atentado
Irati Tobar aceptó 2.452 euros por los desperfectos sufridos en su vivienda
Irati Tobar, en una fotografía de archivo.
«La herramienta del Estado español es la tortura. Sé que voy a acabar en la cárcel». Irati Tobar Eguskitza se presentaba en un reciente vídeo como una mártir de Segi, el movimiento juvenil ilegalizado por sus vínculos con ETA. Sus palabras corrieron como la pólvora por diferentes medios de la izquierda aberzale el pasado 7 de marzo, cuando anunció una huelga de hambre por la orden europea de detención que ha permitido la captura de siete de sus compañeros en el sur de Francia.
Esta joven de Portugalete, de 24 años, militante de la izquierda aberzale fue número seis de las listas de ANV en las elecciones municipales del 2007. En el documento audiovisual que le ha aupado como trend topic de los más radicales clamaba justicia social para una Euskal Herría libre, socialista y feminista «que supere el miedo a la represión y al bombardeo de los Estado español y francés».
Mientras Irati Tobar pronunciaba este flamígero discurso, en la Audiencia Nacional, otra portugaluja, Ester Cabezudo, relataba con voz temblorosa su intento de asesinato en febrero del 2002. La exconcejal socialista de Portugalete señalaba que desde que explotó el carro-bomba con 20 kilos de explosivo su vida está llena de «miedo». En una de las viviendas afectadas por la deflagración vivía precisamente Irati Tobar Eguskitza junto a su hermana y sus padres. Días después del atentado, los peritos valoraron los daños de su casa en 2.452,37 euros. Dinero que desembolsó el Ministerio del Interior y nadie rechazó.