Emilio Flaño | INMUNÓLOGO. CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE VACUNAS DE OHIO (USA)

«Tenía ilusión por vivir de la ciencia y ahí es imposible»

Emilio Flaño ha realizado su carrera investigadora en Ohio.

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nuria gonzález | león
León

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Emilio Flaño acabó su carrera en la Universidad de León en el año 1991. Leyó su tesis doctoral en Biología en 1996 e inmediatamente cogió las maletas y se fue, con una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores, a la Universidad de Tromso (Noruega). Tras una experiencia que Emilio Flaño define como «fantástica pero durísima» tuvo que regresar a España para hacer el servicio militar subsitutorio durante trece meses, tiempo durante el que trabajó como jardinero, algo que compaginó con buscar trabajo y con las colaboraciones con el grupo de investigación de Alberto Villena. Tuvo muchas ofertas pero todas fuera de España, así que este leonés con un currículum impresionante no dudó en volver a coger un avión con destino al Instituto de Tecnología de Irlanda y después al ST. Jude Children's Research Hospital (Memphis, Tennessee), un prestigioso dentro de investigación en pediatría dónde tuvo la suerte de formarse con el Premio Nobel de Medicina de 1996, Peter Doherty. «Es una ironía -recuerda- pero en España sólo podía trabajar de jardinero y aquí trabajé para un premio nobel y me trataban de doctor». Continuó su formación hasta el 2004, cuando decidió montar su propio laboratorio. Hoy es un inmunólogo de prestigio con laboratorio propio que estudia enfermedades víricas. Trabaja en el Centro de Vacunas e Inmunidad del Research Institute of the Nationwide Children's Hospital (Columbus, Ohio), es director del Servicio de Citometría de este centro investigador, trabajo que compagina con el de docente de la Universidad del Ohio. Además está asociado con el Centro de Biología Microbiana y el Centro del Cáncer.

Emilio Flaño asegura que se marchó de León y de España porque «tenía la ilusión de vivir de la ciencia y en España es imposible». Recuerda que en Estados Unidos no sólo le dieron trabajo sino que se valoró su currículum y todo fue «relativamente fácil», a la vez que «duro».

Tiene claro que en Estados Unidos «nadie te regala nada y se trabaja muchísimo» pero, por lo menos, recalca, «se puede vivir de la investigación y se valora lo que uno hace».

Este leonés hace una reflexión: «yo estudié con becas desde el instituto, toda la carrera y el doctorado pero, ¿para qué hizo el Estado esa inversión si luego es USA quien se beneficia de un cerebro fugado?».

No duda en afirmar que le gustaría volver a España. De hecho asevera que «renunciaría a la mitad de mi sueldo si pudiera hacer ciencia en España». Sin embargo la incertidumbre del futuro le hace cambiar de idea: «Tengo una familia y necesito ciertas garantías de futuro para poder criar a mis hijos», añade este investigador.

Desde la distancia no percibe que el sistema esté cambiando demasiado porque «sólo se dedican a poner parches y a tapar goteras». Además, Emilio Flaño considera que la «culpa» de esta situación es tanto del «sistema» como, en ocasiones, de los propios «investigadores». En cuanto a las ayudas considera que son insuficientes.

Tiene claro que son muchas las dificultades por las que atraviesa un doctor en España a la hora de encontrar trabajo: «En primer lugar, no existe; en segundo lugar, es precario; y, en tercer lugar, estas mal pagado, poco valorado y no tienes proyección de futuro».

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Razones suficientes que le hicieron hacer las maletas hace catorce años y que hacen de barrera para no querer volver a España.