El roble de la montaña, un potencial de empleo rural
León tiene un verdadero filón si es capaz de producir industrialmente el pellets que se utiliza para las calderas de biomasa. El roble autóctono que se extiende por los montes del norte de la provincia, desde La Robla hasta Guardo, en una franja de unos 20 kilómetros de ancho por 70 kilómetros de longitud, no tiene ahora mismo ningún aprovechamiento, puesto que no es inviable para usos como parqué o muebles ya que se raja.
Los pellets serían la versión industrial de lo que ahora se conoce en los pueblos de la provincia como quiñones o suertes, la entrasaca controlada de árboles para consumo particular. Según cálculos del sector, León podría exportar tres cuartas partes de su producción de pellets.
El plan que promueve la Junta busca no sólo fomentar un nuevo sector sino ayudar a generar empleo en el maltrecho mundo rural. Por eso, la Consejería de Industria trabaja con los departamentos de Agricultura y Medio Ambiente.
Según los cálculos de la Junta, Castilla y León tiene disponible para utilizar como combustible en biomasa más de 70 millones de toneladas anuales, incluyendo materias primas como la paja, leñas, restos forestales y purines.