Red Eléctrica incluye ahora para el 2014 la Sama-Velilla en su plan de inversiones
El plan actual contemplaba el inicio de la construcción de la línea durante este año.
Red Eléctrica prevé ahora que las obras de construcción de la línea de alta tensión entre Sama y Velilla no se afronten al menos hasta finales del 2014, e incluye el presupuesto para llevar a cabo la infraestructura en su planificación de inversiones para el periodo 2011-2015. Un nuevo plazo para una obra que, según la planificación aún en vigor, debía haberse iniciado este año. Y otro retraso más para una línea cuya tramitación acumula ya casi 30 años de conflictos.
El último, la nueva documentación solicitada por el Ministerio de Medio Ambiente a Red Eléctrica sobre los apoyos y los accesos a las torres de la línea de alta tensión, dentro de la tramitación de la Declaración de Impacto Ambiental que el ministerio estudia desde hace más de un año, y sobre el que se recibieron 27.000 alegaciones.
Una vez resuelto el trámite de la declaración, que no se prevé rápido, la Sama-Velilla todavía tardará meses en recibir la aprobación del proyecto de ejecución de la línea; y más tarde la construcción se prolongará por cerca de dos años, según explicaron directivos del operador.
Por su parte, el presidente de Red Eléctrica, Luis Atienza, insistió durante la presentación del balance del operador en el último año y la presentación de sus objetivos de futuro en la necesidad de desbloquear proyectos como el de la Sama-Velilla, estancados durante décadas «y de difícil desarrollo». Respecto a los argumentos que consideran que las infraestructuras actuales son suficientes, destacó que «la electricidad no tiene que prepararse para la normalidad, sino para la excepcionalidad. Para responder a problemas de abastecimiento como los ocasionados por la nevada en Gerona el año pasado, por el hielo en Asturias en marzo o por los tornados y temporales anteriores».
Política y coste. Atienza recordó que «la política energética es sobre todo política, porque la seguridad del suministro es un valor social y político, junto con conceptos como la lucha contra el cambio climático». Y reconoció que las decisiones que se toman en este sentido «tienen un coste». Coste que se traduce por ejemplo en las agresiones medioambientales de algunas de las líneas: «Hemos mejorado mucho en los proyectos ambientales, pero tener una energía limpia y segura supone un coste ambiental necesariamente. Hay que procurar que sea el mínimo posible, pero hay que asumirlo».