Sin rejas ni recuento
Cáritas acoge en ocho años a más de medio millar de presos, en su mayoría inmigrantes, para que disfruten de permisos El programa de salidas tuteladas sirve de puente para una nueva experiencia de inserción social y laboral

Uno de los catorce internos que pujarán el paso de La Condena de Cristo, de la procesión del Perdón,
«La primera vez que salí de permiso fue como si nunca hubiera estado en la cárcel. No sentí nada especial», afirma el cubano Rafael, preso de origen cubano responsable del módulo 12 de la prisión de Mansilla de las Mulas y de la brigada de pintura del centro.
Cuando se pisa la calle la libertad se vive, deja de ser un sueño. Esta impresión es común a muchas de las personas que disfrutan por primera vez de un permiso penitenciario, tal y como señala el director de Cáritas Diocesanas de León, Carmelo González Arranz, desde la experiencia del programa de tutela de permisos y salidas penitenciarias.
Se cumplen ocho años de la puesta en marcha con carácter pionero en España de este programa que ha beneficiado ya a más de 600 personas y gestionado más mil permisos penitenciarios con población reclusa del penal de Mansilla de las Mulas.
El programa de salidas tuteladas sirvió de puente, el año pasado, para una nueva iniciativa de reinserción. Por primera vez, Cáritas ha propuesto y tutelado actividades de reinserción para internos que han participado en cursos, prácticas tuteladas en empresas e incluso en actividades laborales, así como en programas propios como apoyo al servicio de ciber empleo, ordenanza en la casa de acogida y apoyo al servicio de ropero.
Durante el 2010 un total de 97 internos e internas (71 hombres y 26 mujeres) se beneficiaron de la «familia» que Cáritas ofrece para dar la oportunidad de acariciar la libertad por unos días a personas que por carecer de una familia cercana y arraigo social en León lo tendrían vedado durante toda su condena.
La casa de acogida gestionó 195 permisos, cuatro más que el año anterior, de los cuales 142 fueron disfrutados por hombres y 53 por mujeres. Todas las mujeres eran extranjeras y 16 de ellas disfrutaron de su primer permiso en este año. Francia, Brasil, Rumania, Portugal, Paraguay, Bolivia, Venezuela y República Dominicana.
Entre los hombres sólo 17 eran españoles, siendo 54 extranjeros, y de diversos países como: Italia, Brasil, Venezuela, Cabo verde, Senegal, Jordania, Marruecos, México, Bolivia, Francia, Guatemala, Ecuador, Rumanía, Chile, Argentina, República Dominicana, Perú, Colombia, Rusia, Lituania, Albania, Bulgaria y Cuba.
Salir de un mal sueño. La mayoría de los internos españoles tutelados en el programa de permisos penitenciarios procedían de Canarias, excepto uno, de Asturias, que carecía de apoyo familiar para poder optar a una salida. Una de las condiciones para salir de permiso en este programa es haber cumplido una cuarta parte de la condena. «No oir la palabra recuento y levantarte y ver que no hay rejas en las ventanas», agrega el director de Cáritas, son otras de las expresiones que se oyen a menudo entre las personas que disfrutan de un permiso penitenciario por primera vez.
El año pasado el 65% de las personas atendidas en la casa de acogida disfrutaron de su primer permiso penitenciario. Un africano que no había salido del penal en ocho años exclamó: «¡Parece que acabo de salir de un sueño!». Un mal sueño.
Para quienes viven en el régimen de módulos de respeto el impacto del primer permiso es menor, tal y como afirma Rafael Aguiar. «No estamos las 24 horas metidos en el módulo. Hay actividades laborales, culturales y deportivas. No estar parado y moverte de un sitio te mete en una rutina que te ayuda a no recordar permanentemente que estás encerrado», explica el veterano.
Los permisos no son disfrutados exclusivamente por personas que cumplen condena en módulos de respeto, donde cada preso tiene una responsabilidad o unas tareas asignadas, unos horarios que cumplir y unas actividades a las que acudir.
El 80% de internos e internas que han participado en el programa de permisos de Cáritas mantienen alguna ocupación. El 70% mantienen un destino dentro del propio centro o actividad remunerada.
Del total de permisos gestionados el año pasado tan sólo se produjeron dos quebrantamientos, en ambos casos dos hombres y sólo cuatro internos incumplieron alguna de las normas fijadas por la casa de acogida, donde además de dormir tienen desayuno, comida y cena.
Todos los permisos se preparan primero en la cárcel. Mensualmente la junta de tratamiento facilita el listado revisado a la trabajadora social de Cáritas. A partir de entrevistas individuales ésta elabora un programa personalizado del permiso.
El voluntariado de Cáritas juega un papel primordial en este programa. Cada permiso, cuya duración habitual es de cuatro días, de lunes a viernes, cuenta con el soporte de una media de quince personas que «acompañan, no vigilan» a los internos. En la casa de acogida «nadie sabe qué delito han cometido», subraya Carmelo González. La norma del programa es prescindir de etiquetas: «No los miramos como presos, sino como personas».
Y como tales acceden a los diversos programas de ocio que se preparan con el voluntariado. Conocer la ciudad y sus monumentos más emblemáticos es una de las primeras rutas que se organizan. También destacan las salidas turísticas que se realizaron el año pasado por la provincia: Astorga, Hoces de Vegacervera y Valdeteja, ruta del río Torío, Museo de la Fauna Salvaje de Valdehuesa... Las playas de Rodiles y Ribadesella también refrescaron los días de libertad.
Las personas beneficiadas tienen que aceptar tanto las normas de casa como los horarios y los controles diarios de alcoholemia, así como un análisis a su regreso a la prisión. Una vez finalizado el permiso Cáritas realiza un informe. Si no se producen incidencias hay posibilidad de repetir la experiencia.
«Nuestra casa en León». «Hemos cometido un error y lo pagamos. Pero cuando salimos Cáritas es nuestra casa en León», afirman los ocho presos que salieron este año de Mansilla de las Mulas para participar, junto con otros seis del CIS, en los preparativos de la procesión del Santo Cristo del Perdón.
El evento les da acceso a un permiso de siete días que disfrutan en dos partes. Cuatro días esta semana y tres durante la Semana Santa para participar en la procesión.
El programa de salidas tuteladas de Cáritas era conocido por el 97% de las personas que el año pasado participaron. El 63% aprovecharon la salida para asesorarse sobre búsqueda dde empleo, tramitación de documentación y otros aspectos jurídicos. El 100% declaró que la salida había mejorado su confianza y autoestima.
Otra de las actividades que Cáritas desarrolla en la prisión desde el 2004 es el servicio de paquetería. El año pasado se enviaron 276, de los cuales el 76% cumplían todas las normas exigidas por el centro penitenciario. Se rechazaron los que contenían algún correos postales, objetos de aseo, relojes y compact disc, cuya entrada está prohibida.