Diario de León

«Oí el ruido, salí corriendo a la calle y me tragué todo el polvo de golpe»

La trapa de la galería Sharon Art sufrió los efectos del impacto de una parte de la estructura.

La trapa de la galería Sharon Art sufrió los efectos del impacto de una parte de la estructura.

Miguel Ángel Zamora
León

Creado:

Actualizado:

Álvaro Paramio, reportero gráfico de una productora local de televisión, fue una de las primeras personas en acercarse a la calle en los siguientes instantes al derrumbamiento: «Estaba grabando en la zona de al lado y de repente alguien dijo: -˜Se va a caer la casa de aquí al lado-™. Al principio pensé que era broma o que era un poco exagerado, pero de repente escuché el estruendo y salí para allá. Y en ese momento estaba saliendo todo el polvo y la humedad esa típica de estas casas y me lo tragué todo. Tengo en la boca todavía el sabor del barro», explicó gráficamente.

Gonzalo Santamarta, propietario de la cervecería Céltica que se ubica en las inmediaciones de la zona derrumbada, también fue testigo de los hechos: «Por la mañana los vecinos se quejaron del reboque de la pared y empezaron a decir que estaba dando problemas porque cada vez se estaba abombando más. Se avisó a la Policía Local y vinieron los Bomberos y yo creo que fue después de que tocaron la pared los bomberos cuando se empezó a poner la cosa peor, hasta que al final terminó cayendo».

El concejal de Policía del Ayuntamiento de León, José Antonio Díez, explicó que la eficiencia de la Policía Local había resultado crucial para evitar una desgracia: «En cuanto se tuvo constancia de lo que estaba ocurriendo se decidió poner en marcha un dispositivo para evitar problemas y gracias a eso no ha habido víctimas, porque a la hora que ha sido y en una zona tan transitada como esta, podría haberse producido una desgracia de gran calado».

Vecinos y transeúntes se acercaron inmediatamente al lugar de los hechos para comprobar el alcance de los daños y comentar lo que acababa de suceder instantes antes: «Se veía venir, la panza que estaba cogiendo esa fachada estos días no era normal y tenía que terminar pasando algo de esto», protestó un varón de mediana edad. «Yo vivo allí al lado», explicó otro joven «y ayer mismo pensé que iba a pasar una desgracia cualquier día. Estaba en el baño y de repente escuché el '¡Borrrrrroooooom!' que hizo al caer y me asusté. Vibró toda la calle. Decían estos días que estaban por la labor de repararlo. Ahora sí que no les va a quedar más remedio».

Quejas. Más testimonios: «Salí a comprar tabaco y ví cómo caía. Con lo que ha llovido es lo menos que podía pasar. Se están gastando el dinero en montones de pijadas y esto que es más importante lo dejan estar ahí. No ha pasado algo porque Dios no lo ha querido pero de verdad que es un desastre lo de esta ciudad», señaló otro vecino bastante menos calmado que los anteriores.

«Olía al polvo húmedo ese que hay en las casa viejas y eso no era buena señal», explicó de forma especialmente gráfica un habitante del barrio. «Si dicen que era un edificio protegido del siglo XVII y no lo habían tocado nunca hasta ahora ¿cómo iba a aguantar?», bromeó otro de los contertulios de la zona.

A la hora del vermouth fueron numerosas las personas que se acercaron hasta la zona para comprobar los daños que se habían producido, después de que los comentarios de lo que acababa de suceder empezasen a extenderse por la ciudad. «Ya llevaba año y medio sin tejado, es lo menos que ha podido pasar», murmuraban en voz baja dos parejas, en la perpendicular de la calle donde se acababan de producir los hechos.

tracking