El rey se jacta de la fortaleza de España ante el emir de Catar
El emir de Catar y el rey, que reapareció con barba.
Los reyes de España no suelen ir al aeropuerto a esperar a los mandatarios que visitan nuestro país. Ayer hicieron una excepción y esperaron a pie de pista al emir y a la jequesa de Catar, que iniciaron una visita de Estado de tres días. Es la devolución de la que efectuó hace apenas un mes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en busca de inversiones en España del pequeño país del golfo Pérsico, uno de los más ricos del mundo, donde logró el compromiso de las autoridades cataríes de invertir 3.300 millones de euros, 300 de ellos en cajas de ahorros. Don Juan Carlos, durante el discurso previo a la cena de gala que ofreció al emir, Hamad Bin Jalifa al-Thani, y de su esposa, Mozah Bint Nasser, defendió el «fuerte crecimiento económico» experimentado por España en las últimas décadas que ha convertido a nuestro país «en un actor relevante en la escena económica internacional, con empresas punteras en importantes sectores».
El monarca español, que mantiene una excelente relación con la casa real catarí, defendió ante su invitado el acierto de España al haber acompañado «su propia transformación política social con una modernización económica y empresarial sin precedentes».
De hecho, apostilló que la visita del emir, que permanecerá en España hasta el miércoles, supone una excelente ocasión para que «nuestras excelentes relaciones políticas sirvan de «acicate» para dar un «salto cualitativo» en materia de cooperación económica y comercial. En este sentido, animó a los empresarios y agentes económicos de ambos países a que «ahonden en su conocimiento mutuo y tracen nuevos planes de comunicación». Al hilo de esta reflexión, don Juan Carlos ratificó, en alusión al periplo de Zapatero por Catar, que «nuestras respectivas autoridades tienen el mayor interés en fomentar proyectos empresariales y la inversión recíproca».