cuaderno de viaje
Hola
Primer acto bajo la responsabilidad de «no dar por ganadas las elecciones»
E s posible que las cosas estén peor de lo que dicen. Desde este diario me han planteado que les cuente lo que se me ocurra durante lo que queda de campaña electoral. Allá ellos con su responsabilidad, las consecuencias de tomar decisiones de este tipo en la mayoría de los casos -"y en el mío en particular-" suelen ser imprevisibles. Quedan advertidos: «Me echaron del único periódico que se atrevió con algo similar».
Hace unos días tuvimos la presentación de las candidaturas del PP en El Bierzo. Cada uno de nosotros tuvo la oportunidad de decir lo que quiso. Estuvo bien. Después de diez o doce intervenciones me vino a la mente Ana María Matute, no me preguntéis por qué. La gente decía cosas más o menos parecidas. No es que me esperara otra cosa, pero incluso si escuchas unas cuantas veces seguidas el Réquiem de Mozart te puedes morir de risa. Me llegaba el turno y tenía que decidir si les hablaba de las posibilidades de revalidar la alcaldía o contarles un cuento. Y entonces el presentador dijo aquello de «-¦ahora le toca dirigirse a vosotros a una persona que habla mucho». Nunca lo hubiera pensado. He oído muchas cosas sobre mí, pero lo de hablar mucho era nuevo. La genialidad surge cuando se descubre lo evidente. Tal vez aquel tipo dio en la diana. Y tal vez fue eso lo que me decidió a optar por la literatura. Les hablé de lo que dijo Ana María en su discurso cuando pidió a sus lectores: «Créanse, por favor, las historias que cuento, porque me las he inventado». Y pedí a los presentes, aspirantes a políticos de pueblo, que del mismo modo le pidiesen a sus vecinos que se creyeran todas las calles, plazas, saneamientos, alumbrados, parques infantiles, guarderías, tanatorios, colegios, ambulatorios, casas de la cultura, hogares del pensionista, etcétera, que ellos habían inventado. Espero que alguien haya entendido algo. La verdad es que ni siquiera estoy seguro de haberlo entendido yo.