múltiple crimen en Degaña | los detonantes
La pareja había iniciado trámites de divorcio tras separarse hace dos años
Conmoción en el entorno laboral del presunto asesino que se prejubila este año
Silvia Brugos y José Manuel Álvarez llevaban separados algo más de dos años, pero en los últimos meses habían iniciado los trámites de divorcio. Esta circunstancia y la elección de Silvia Brugos como concejala socialista en el Concejo de Degaña son dos de las circunstancias que pudieron actuar como detonantes de la conducta criminal.
El fin de una relación que había durado más de una década y a la que la mujer había puesto fin yéndose a vivir con su familia y los dos hijos del matrimonio a Degaña y con una relación sentimental con otro hombre, Sergio Marqués, una de las víctimas del múltiple crimen.
Durante parte de los diez años de matrimonio habían residido en Caboalles de Abajo, en un chalé a las afueras de la localidad propiedad de los padres de José Manuel Álvarez Fernández y donde actualmente vivía él con su madre, ya que el padre falleció hace unos años.
Su situación personal y familiar no era un tema que el presunto asesino comentara en su entorno laboral, pero «somos un pueblo pequeño y al final todo se sabe», comentó uno de sus compañeros de trabajo en Coto Minero Cantábrico.
«Es una persona muy reservada y desde que se separó aún más», admitió el compañero. El carácter taciturno y poco sociable del presunto asesino ha sido reseñado tanto por vecinos de Laciana como de Degaña. A este hombre no se le asocia con un grupo de amigos en particular.
Controlador y posesivo. En Caboalles de Abajo comentaron que la separación había supuesto un «mal trago» para él. «Cuando estaban casados controlaba bastante a su mujer y era posesivo», señalan algunos conocidos. Una actitud que a los ojos de otras personas era «protectora» hacia su entonces mujer.
En el entorno laboral también apuntaron que en las semanas previas al expediente de regulación de empleo ERE en el que está afectado «se quejaba bastante» del comportamiento de la familia de su exmujer con respecto a su ruptura.
José Manuel Álvarez Fernández, de 42 años, trabaja en Cerredo, en el túnel de la empresa minera, como ayudante de picador, aunque en los últimos cuatro meses estaba en el paro como consecuencia de uno de los expedientes de regulación de empleo.La plantilla afectada por este ERE tiene que incorporarse al trabajo antes del 26 de junio y en el caso concreto del presunto autor del mútiple crimen está en la lista de los mineros que se prejubilan a lo largo de este año.
El fin de semana el niño y la niña fruto del matrimonio lo pasaron con su padre en Caboalles de Abajo. El hombre fue visto con su hijo cuando acudió a votar al colegio electoral, el mismo en el que estudiaron sus hijos hasta la separación. A las nueve de la noche, tal y como tenían acordado, llevó a sus hijos al domicilio de su ex mujer en Degaña. Todo aparentemente normal.
Pero nueve horas después se desencadenó la tragedia. Silvia Brugos acababa de regresar de Cerredo, donde había participado con sus compañeros de candidatura y de partido en una celebración posterior a los resultados electorales. Iba de número cuatro en la lista del Partido Socialista y ya era concejala electa cuando ocurrió el crimen.
La coincidencia de la noche electoral con los crímenes no ha pasado desapercibida para los compañeros de Silvia Brugos y para su familia. «Era un paso más en la autonomía de esta mujer, que había decidido separarse y ahora tenía la oportunidad de desarrollar una actividad política», comentó.
No constan denuncias por malos tratos ni amenazas en el Principado de Asturias ni en León según fuentes oficiales. Sin embargo, personas cercanas a la familia señalaron que ha habido «maltrato psíquico y quién sabe si algo más que no sabemos».
Según el psicólogo especializado en violencia machista Vicente Martín «no hay perfil común de maltratador, lo único que tienen en común es el maltrato». Las conductas típicas cson «el control de su pareja, la tendencia a aislar de su familia y de otras personas», así como otros rasgos como «buscar la dependencia de las mujeres o su propia independencia».
Pero cuando se trata de un crimen múltiple como el ocurrido ayer en Degaña hay que buscar, apuntó el experto, «un trastorno conductual como es la falta de control de los impulsos» asociado «con celotipias o delirios celotípicos». La «mala educación» en el sentido de considerar a las mujeres una posesión o subordinadas al hombre. Tampoco «hay que descartar un trastono de personalidad», concluyó el psicólogo.