León concentra varios puntos negros en su parte del Camino
El punto negro más conflictivo del Camino, en Puente Villarente.
El Camino de Santiago a su paso de León cuenta con pequeños enemigos invisibles en determinados tramos de la ruta. Son los denominados puntos negros y, en ocasiones, originan accidentes, a veces de gravedad.
En León, el más peligroso de ellos es el puente sobre el río Porma, aquel que los peregrinos deben sortear para entrar en Puente Villarente. Aceras estrechas y tráfico constante son sus principales señas de identidad. No obstante, el pasado mes de mayo se adjudicó, por fin, la construcción de una pasarela peatonal sobre el río leonés, que ayudará a superar el problema, aunque todavía no ha comenzado su construcción.
Sin embargo, si ha dejado de ser un punto negro el que se ubicaba en el Alto del Portillo, donde se inauguró hace unos meses otra pasarela peatonal que permite cruzar los carriles de la N-601 con mayor seguridad, después de años de reivindicaciones por parte de las asociaciones del Camino.
Otras zonas conflictivas son, por ejemplo, el último cruce con la N-120 antes de llegar a San Justo de la Vega, donde los caminantes deben atravesar la carretera en un curva sin visibilidad y el tramo entre el Ganso y Rabanal del Camino, donde no existe andadero y los peregrinos se ven obligados a ir por el lado derecho de la carretera, muy cerca de los coches que les rozan al pasar.