Cruz Roja y Accem ayudaron a 40 personas a regresar a su lugar de origen el año pasado

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No es fácil desandar un camino que ha sido duro y en ocasiones ha durado años -para conseguir el dinero necesario y para reunir el valor suficiente para irse-, pero muchos inmigrantes deciden al final regresar y despertar del sueño que les prometía un futuro mejor aquí.
La mayoría agotan sus posibilidades: los contactos de los amigos, los trabajos ‘en negro’, el propio aguante personal, hasta que se deciden a volver.
Para ellos, sean regulares o irregulares, existen ayudas para este duro regreso. Las del Plan de Retorno Voluntario (APRE) sólo son para los que tengan derecho a paro, para el resto existen las ayudas al retorno para personas en situación vulnerable o para solicitantes de asilo.
Cruz Roja y Accem son las organizaciones encargadas de gestionar estas ayudas. También los inmigrantes con derecho al APRE pueden solicitar un apoyo complementario para la vuelta, que incluye billete de autobús hasta el aeropuerto, el de avión y 50 euros para gastos.
Durante el año pasado ambas organizaciones tramitaron 26 peticiones que supusieron la vuelta a sus países de 40 personas, un 35% menos que el año anterior, con 62 inmigrantes retornados.
De estos 40 inmigrantes, 23 fueron ayudas complementarias al Retorno Voluntario y los otros 17 fueron retornos para personas sin recursos. La mayoría de los que solicitan estas ayudas provienen de países latinoamericanos.