De los 7.000 españoles, unos 5.000 murieron gaseados o en la cantera del campo
De los 7.000 españoles que llegaron a Mauthausen, 5.000 murieron en la cantera en la que trabajaban, gaseados por el régimen nazi o por una paliza de los soldados de las SS.
Según un estudio del historiador salmantino Benito Bermejo, a ese número habría que sumar otros muchos que se quedaron por el camino y no se contabilizaron. «Está claro que Mauthausen no estaba concebido como un campo de exterminación pero en el fondo lo era, porque murió muchísima gente. No gaseados, pero sí como consecuencia de unas condiciones infrahumanas y de unos trabajos muy duros», afirma Bermejo en uno de sus trabajos, en el que calcula que de esa forma pudieron desaparecer de forma intencionada entre 500 y 700 españoles.
La mayoría de los deportados habían participado en la Guerra Civil española y su condición de republicanos les llevó a huir a Francia y a alistarse en el Ejército para luchar contra los alemanes, de los que finalmente cayeron presos. En la mayoría de los casos, según el estudio de Bermejo, aparece la fecha de defunción y suele situarse en los primeros años de funcionamiento de los campos, alrededor de 1941, algo habitual porque fue en este periodo de tiempo cuando las condiciones eran más duras.
«La ideología de los campos cambió de los primeros años a los últimos», señala Bermejo en su informe. Al principio no se veía rentable el trabajo de los prisioneros pero en los últimos años el régimen necesitaba la producción de estos internos ya que, a esas alturas, el III Reich estaba en malas condiciones.