La provincia ha puesto en el mercado 25.600 viviendas nuevas durante la crisis
Sólo en la primera mitad de este año casi un millar de ellas han recibido los certificados de final de obra.
Un remolino de cifras sin fin. Un río revuelto en el que es difícil discernir cuál es la realidad de un sector que, si bien es verdad que estuvo en el ojo del huracán del inicio de la gran crisis económica que no ve la luz al final del túnel, ha sufrido como pocos una sacudida que ha dejado un panorama que tiene poco que ver con el de hace apenas cuatro años. El maremagnun de datos que en permanente goteo parecen dibujar una caída interminable del sector inmobiliario puede dejar una desazonante sensación de vértigo. El mercado de la vivienda ha vivido, desde luego, tiempos mejores. Pero tiene múltiples caras que la maraña de estadísticas (oficiales y oficiosas) no siempre permiten ver.
La realidad hoy es que la desconfianza en la evolución económica, las descorazonadoras valoraciones internacionales y sobre todo el miedo al desempleo son el peor enemigo de un mercado que, según los expertos, debe sacudirse los lodos de la especulación y el despilfarro de las épocas de grandilocuencia económica, y comenzar a afianzar los pilares de su nuevo papel en el sistema económico que algún día tendrá que alumbrar esta crisis. La construcción no debería ser más el ombligo de la actividad económica, pero tendrá que ganar su lugar en el nuevo modelo productivo.
El ajuste necesario. Para ello debe, sin embargo, buscar solución a los lastres heredados del pasado. Ajustar la oferta y la demanda, por ejemplo. ¿Cuánto tiempo llevará lograr este ajuste? Las cifras no encajan fácilmente. Por ejemplo, en los cuatro años de crisis se terminaron en la provincia de León 25.594 viviendas nuevas. Sólo en la mitad de este año, con las incertidumbres que acechan el futuro a corto plazo y el stock acumulado en este tiempo, los certificados de final de obra se elevan a casi un millar de viviendas, repartidos entre 300 edificios.
El año pasado fueron 911 los edificios que recibieron este certificado de final de obra, que sumaban 3.886 viviendas. Las cifras, aunque siguen sumando, están lejos de las registradas en los años anteriores, en los que a pesar de las crecientes dificultades económicas el sector culminó una buena parte de las obras iniciadas. 5.365 viviendas en el 2009, 6.477 en el 2008. Y casi 10.000 en el 2007, cuando finalizaron casi 1.500 edificios en la provincia, la cifra más alta de los últimos años. Era ya demasiado tarde.