El Gobierno se niega a hablar del fin de ETA con la izquierda aberzale
El Ejecutivo ignora la conferencia internacional presentada en San Sebastián.

El exjefe de gabinete del primer ministro Tony Blair, Jonathan Powell, en la presentación.
El Ejecutivo no se sentará ni con la izquierda aberzale ni con mediadores internacionales para hablar de ETA, aunque sea sobre su fin. El Gobierno ya ha decidido ignorar por completo la Conferencia Internacional para Promover la Resolución del Conflicto en Euskal Herria que se celebrará el próximo lunes en San Sebastián bajo el auspicio de cinco organizaciones extranjeras. El Ejecutivo considera que este cónclave, presentado ayer en la capital donostiarra, está promovido por sectores de la izquierda aberzale con el único propósito de «forzar una supervisión internacional» del proceso del fin de la organización, una de las condiciones exigidas por la banda terrorista, y que el Gobierno rechaza de plano.
La polémica cumbre, que se celebrará en la Casa de la Paz de San Sebastián, fue presentada este martes por Paul Ríos, coordinador de Lokarri, Pierre Hazan, miembro del llamado Grupo Internacional de Contacto, y Jonathan Powell, exjefe del gabinete del exprimer ministro británico Tony Blair. El encuentro está patrocinado por cinco organizaciones internacionales especialistas en mediación y tiene como objetivo, según sus promotores, dar un nuevo impulso al fin de ETA y de normalización política en el País Vasco.
Responsables del Ejecutivo recordaron que la celebración de una reunión con «idénticas características» a la anunciada es una aspiración histórica de ETA y de Batasuna, y que en documentos incautados a la banda durante los dos últimos años ya se apostaba por un cónclave internacional dentro de la ‘hoja de ruta’ de la tregua.
Estas mismas fuentes, que aseguraron que desde hace semanas esperaban la convocatoria de un acto de estas características, explicaron que el encuentro es un paso más en la estrategia que se han marcado los firmantes del Acuerdo de Gernika en un intento de crear paralelismos con el proceso irlandés y, sobre todo, para remarcar el carácter de «conflicto» entre dos partes de un problema que el Estado considera exclusivamente como un «delito de terrorismo», frente al que sólo cabe aplicar el Código Penal y la ley penitenciaria.
Según detallaron los responsables de la lucha antiterrorista, existe un acuerdo entre socialistas y populares, quienes también rechazan de plano estar presentes en la conferencia, para que tanto el actual Gobierno, como el saliente de las urnas el 20-N, no reconozca en ningún momento intermediación externa alguna entre el Estado y la banda terrorista.
El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, fue tajante: El Gobierno no estará en el encuentro de San Sebastián porque esa reunión es parte de una «escenografía» de los aberzales, a la que el Ejecutivo no da mayor «importancia». Jáuregui recalcó que el Ejecutivo es «completamente ajeno» a la cumbre de San Sebastián.
El lendakari también se demarcó de esta convocatoria, aunque dijo valorar el gesto. El PNV sí que mostró su apoyo público a esta iniciativa, al igual que la izquierda aberzale.