LA ENTREVISTA | ALFREDO PRADA número uno dEL PP al congreso
«El PSOE ha dejado a León en una crisis de frustración»
El ego político de Prada está saciado entre curriculum y carta de servicios impolutos; el ex (vicepresidente del Senado, consejero de Interior de Madrid, senador por León, secretario provincial del PP), está de vuelta en el área política donde mejor se desenvuelve: el cuerpo a cuerpo electoral, con las urnas de fondo.
Alfredo Prada, durante la entrevista concedida a Diario de León.
Prada vuelve a la arena política de León de donde salió invicto en las tres ocasiones que le preceden en este encuentro con las urnas. «Nunca he perdido contra el PSOE», recuerda ahora que se barrunta la consolidación del centro derecha en la provincia, y la izquierda relegada a la segunda plaza. Y Prada, otra vez, de testigo, juez y parte. Como en 1993, 1996 y 2000.
—Si ZP es una marca, ¿PPrada es una idea?
—Es un buen recurso electoral, que abre una página web que nos ha servido para acercarnos más a los electores
—¿Se lleva bien esta campaña a caballo de lo convencional y futurista?
—Conforme a lo que habíamos programado hemos logrado incluir las nuevas tecnologías entre los medios convencionales, para tratar de que el mensaje del PP llegue a todos los rincones.
—Otros se ahogaron por confiarlo todo al Twitter.
—Mi criterio es emplear todos los recursos posibles para modernizar al máximo el ámbito de la campaña electoral. Estoy de acuerdo en que desde esos foros no basta mover una tendencia de voto pero sí para complementar la difusión de nuestras propuestas. Hay menos carteles, menos propaganda impresa. En los mitines electorales no hay asistencia masiva. Y sin embargo, todo el mundo nos ha podido seguir, nos ha podido escuchar.
—De andar por la provincia ya se licenció en los noventa.
—Creo que hasta la campaña del 2000 sumamos más de 220.000 kilómetros por la provincia de León, que ya son.
—¿Cuánto ha cambiado León desde entonces?
—Cambios o transformación, pocos; es en parte una evidencia de la decepción en esta provincia, de la que creo que es fácil concluir que se esperaba más por sus posibilidades y su recorrido para el desarrollo.
—¿Culpa de Zapatero?
—No. Toda no. Pero sí la primordial porque se trata del Gobierno de España que no ha mostrado toda la atención posible, ni atención especial por esta provincia. Lo que está claro es que todos tenemos que aportar más para sacar adelante a esta provincia. Pero lo que no se puede ocultar es que no haya evolucionado; en que su transformación se haya dilatado tiene mucha responsabilidad Zapatero.
—¿Y qué libro de viajes sale de este regreso a la ruta?
—He visto a la gente deseosa de la apuesta por el cambio. Hay que tener en cuenta que es una tierra marcada aún de forma notable por el sector primario, que necesita de unas atenciones especiales Y eso, quizá, hace más notoria la necesidad de afrontar un cambio y de tomar nuevas perspectivas.
—¿Le llamaron porque Prada siempre gana?
—Me ofrecieron encabezar la candidatura por el procedimiento adecuado en estos casos; la propuesta salió del comité provincial, contó con los parabienes de los órganos nacionales y autonómicos del partido y el resto debo resumirlo todo en satisfacción y agradecimiento en la confianza depositada. Nada más. Es un placer poder representar a los leoneses y al PP en el Congreso en ese proyecto de cambio que lidera Mariano Rajoy que tiene como objetivo resolver los problemas que sufren ahora los españoles.
—Rajoy habla de usted como si lo tuviera en nómina para el Gobierno.
—Mis ambiciones políticas estás más que satisfechas. Y mis objetivos y horizontes no van más allá de que el próximo domingo los leoneses apoyen de forma mayoritaria, ampliamente, la candidatura que encabezo. En esto no tengo más que añadir. A mí me produce un gran orgullo que el PP confíe en mí para encabezar la lista al Congreso.
—Pues ya aparece en las quinielas.
—Bueno. Mire, para mí es imposible jugar a la política ficción. Insisto, que trabajo para proponer iniciativas capaces de generar ilusión y ayudar a la sociedad a avanzar fuera de este estancamiento penoso que se vive. Que todos los leoneses apuesten por el cambio que León y España necesitan.
—Y si acaso Rajoy le da a elegir y escoge Agricultura ¿qué propondría?
—Lo primero es recuperar el ministerio de Agricultura, que no se puede creer que un leonés sea el que haya quitado el Ministerio de Agricultura y Ganadería, con lo que supone este sector en esta provincia; y además, es evidente, que en este ámbito es preciso no bajar la guardia en Europa y reivindicar con fuerza y razón los intereses de nuestros agricultores y ganaderos ante la reforma de la Política Agraria Común.
—Y si le encomiendan un cargo en Industria y Energía?
—Pues de igual forma. El PP ha reiterado una apuesta clara por la minería del carbón leonés, por el carbón autóctono; y está acreditado. A pesar de lo que trate de hacer creer el PSOE. El PP nunca ha defraudado a la minería leonesa. Y además es consciente y consecuente con la importancia que el sector tiene en la provincia, además de fuente energética por la creación de puestos de trabajo que sustenta.
—Cuente algo de aquellos repasos electorales al PSOE.
—Nunca perdí, Fui candidato por León en las elecciones de 1993, 1996 y 2000. Siempre, en todas, logramos tres senadores y tres diputados.
—¿Es como retomar aquella tarea doce años después?
—La propuesta del 2011 persigue los mismos objetivos que aquellas. No tiene por qué haber variación en los fines que persigue el Partido Popular, que es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y para ello ganar las elecciones allá donde se presenta.
—¿Vuelve Prada para liquidar el socialismo y su hegemonía vigente 8 años?
—Vengo por una propuesta que acepté con orgullo; que sea un acierto o no depende de lo que digan los ciudadanos el domingo en las urnas. El PP no ha ganado. El domingo son las votaciones.
—Mire cómo preocupa en el PSOE leonés que le han llamado hasta cunero en esa refriega que trae la confrontación política.
—Hombre, no sé, pero igual se confundieron. Soy una persona leonesa, de 52 años, de los cuales 40 han transcurrido en León; por motivos de trabajo me tuve que ir y aún así he mantenido todos los vínculos con León; aquí tengo mi casa, tengo mi trabajo. Ni siquiera cuando la dedicación política me obligó a instalarme en Madrid se cortaron esos vínculos. Ponerme a mí el calificativo de cunero me parece que es una de las cosas más absurdas que se me pueden decir. Nadie me puede dar lecciones de leonesismo.
—Leonesismo. Otro que languidece. Por causa de la crisis o porque no está de moda barrer para casa?
—Yo respeto todas las opciones políticas. En mi opinión, los leoneses durante las últimas elecciones fueron conscientes de que en España, para bien o para mal, tiene presencia un sistema próximo al bipartidismo y en ese sentido marcaron el voto; que los partidos de corte nacional en estos tiempos representan mejor los intereses de León que uno de corte local. Es mi opinión. En cualquier caso creo que en la defensa de lo leonés, no sólo con palabras, con hechos además, puedo superar cualquier examen con nota.
—Y para desgastar, hasta le han recordado aquel episodio del espionaje. «Escapó de los espías de Madrid y fue a caer en manos de Carrasco», dijo Óscar López. ¿Fue así?
—Sinceramente, creo que Óscar López puede conocer bien la realidad de Madrid, pero no sabe de lo que habla en este caso. Bastante tiene con saber lo que pasa en su partido. Lo que no voy a hacer es contestar a chascarrillos que sólo tratan de sacar provecho electoral de forma gratuita.
—¿Aquello del caso del espionaje fue parte de la cara agria de la política?
—Fue algo desagradable que se resolvió y que llegó a demostrar que de una forma u otra se había extremado de forma notable la vigilancia sobre mi persona y sobre mi familia.
—Con hechos, ¿qué van a hacer con el paro?
—Esa es la prioridad absoluta del PP; tratar de acabar con el drama que sacude a 40.000 leoneses, a cinco millones de españoles. Medidas estructurales que permitan dinamizar la economía, devolver la confianza, generar empleo.
—La situación torna a oscura con fondo negro.
—Lo sabemos, pero es evidente que con asumir que está mal no se satisfacen reivindicaciones. Hay un drama que no tiene fin para 1,7 millones de españoles que ya no tienen ningún tipo de cobertura, para los dos millones que llevan un año buscando empleo, para uno de cada dos jóvenes que sólo tienen la opción de emigrar. Todo ese será el campo de acción urgente en el que intervendrá el PP. Toda esa gente es nuestra prioridad.
—¿Le queda algo por hacer en política a Alfredo Prada?
—Políticamente he tenido altísimas responsabilidades políticas, tanto a nivel nacional como en la Comunidad de Madrid. He puesto en marcha un plan de seguridad para la comunidad más importante de España, desarrollado funciones ejecutivas en el gobierno autonómico de Madrid, puestos de responsabilidad en el Senado. Siempre y en todos los casos con reflejos electorales positivos en esa comunidad.
—Con reflejo incluso en la provincia de León. Trajo a Inditex y sin darse una pizca de importancia.
—Pues a nivel de la calle es algo que se conoce; mucha gente me para y me comenta el asunto. Sí, hice las gestiones necesarias para que Inditex estableciera su centro logístico en León.
—Habla de ello con una carga de modestia impropia de un político.
—En política no podemos andar con el autobombo. A mí me gusta más la eficacia y los buenos resultados de una gestión que lo que podamos hablar de ello. Ese es mi compromiso con la política.
—¿Sabe que en el PSOE se echaban a temblar cada vez que los rumores traían a Prada de candidato a León?.
—Yo no creo que fuera así del todo; es cierto que se produjeron aquellos resultados a favor de las candidaturas del PP, pero en todo caso no hablo de miedo en política, modestamente. Puede existir el respeto que nos debemos unos a otros.
—Se acabó el Zapaterismo.
—Sí, acabó. Y lamentablemente no terminó por voluntad propia, acabó porque el propio PSOE se implicó en desmontarlo. Y en su lugar queda el germen para una apuesta masiva por un cambio frente a la gravedad de la situación que generó la política del Gobierno.
—Con Zapatero hubo dos tipos de leoneses; los que se alegraron por su llegada a la Moncloa y los que no. ¿Usted?
—Yo fui una de las primeras personas que le llamó para felicitarle por su proyección política; primero cuando accedió a la secretaría del PSOE y luego, cuando llegó a la Moncloa. En lo personal le deseo lo mejor, ahora que sale de la primera línea política.
—Vía libre para el PP de León, entonces, derribado ese muro que en los últimos años le relegó en las elecciones.
—Insisto, en que las perspectivas electorales son una cosa y las urnas son otra; aún no hemos ganado las elecciones. Pero en cualquier caso el cambio de ciclo político es ahora probable, no por el efecto Zapatero en León o no, sino porque la propuesta del PP cuenta con un gran apoyo social.
—Uno de los amuletos de sus discursos es analizar la crisis en León por una peculiaridad. Por el desengaño con Zapatero.
—Y es así. Yo digo que vivimos una crisis general en lo económico, y una crisis general en lo social; sí, también de valores y de estructuras. Pero también en León esa recesión se hace más grave por una crisis de frustración que ha dejado el PSOE La gente está frustrada porque se crearon unas expectativas grandísimas a base de prometer cuestiones que luego no se cumplieron. Eso ha creado frustración entre la gente, que es evidente en la sociedad.
—Sociedad y políticos cada vez más alejados; ¿problema para los políticos o problema para la gente?
—Para todos. Es evidente que se han alejado los intereses de la sociedad y de la clase política, pero es como una consecuencia después de ver cosas como las que hemos visto en los últimos años. Por ese sentimiento de fraude al que aludo, que viene de tanto compromiso y tanto incumplimiento.
—¿Y ve coto a esa brecha?
—No todos los políticos somos iguales. Hay una forma de gobernar como lo hizo Zapatero y algunos políticos socialistas y otra, como la que lleva el sello del PP, de políticos que están con la gente y comprometidos con la tierra.
—¿Cambiarán el lenguaje para atraer a los desencantados?
—Insisto en que los hay que han elegido el lenguaje de la descalificación al contrario, al adversario, en vez de dedicarse a explicar a la gente por qué no han hecho lo que decían que iban a hacer ni explicar medidas que afectan al común.
— LLevamos con la León-Valladolid desde el siglo pasado. Una pregunta para políticos: ¿Cómo es posible que hoy en día haya iniciativas en un programa electoral idénticas a las que se llevaban en los años 90?
—Esto es más de lo que le planteo con eso de prometer y no cumplir. Esa autovía es un ejemplo de lo que no ha hecho el PSOE. Esa autovía es un eje de vertebración básico en la comunidad autónoma, en Castilla y León. Aquí cada uno tiene que asumir sus responsabilidades.
—Aporte luz a ese reparto. La culpa recae en...
—Pues hablando de responsabilidades sobre las infraestructura de León, en trece años de gobierno socialista de Felipe González hubo cero kilómetros de autovía en León. En ocho años de gobierno de José María Aznar en León se hicieron 200 kilómetros de autovías. Primer matiz. Si vamos a los hechos sobre la León-Valladolid, pues no hay dudas. En el año 2004 hubo un consejo de ministros en León que dio prioridad a esa autovía y se dijo y se prometió que estaría hecha en el año 2008. Hoy la autovía sigue sin hacerse.
—Pero sigue siendo de uso y moneda de cambio en las referencias políticas.
—Ya. Otro ejemplo de lo que hablaba de ofrecer compromisos que no se llevan a cabo. No se puede tomar a broma un asunto que el presidente del Gobierno en una reunión con el alcalde y la presidenta de la Diputación promete que se va a hacer en dos meses y un mes después el ministro de Fomento desmiente al mismo presidente del Gobierno y dice que hasta marzo no se puede terminar. Otra vez; el ciudadano se siente defraudado.
—¿Alfredo Prada cree que el ciudadano de a pie sabe lo que hace un diputado leonés en Madrid?
—No. Lamentablemente no lo saben. Pero a partir del día 21 de noviembre los diputados Eduardo Fernández, Arancha Miguélez y yo mismo nos vamos a encargar de transmitir cuál es nuestra labor, que es muy importante y relevante, que tiene desde luego más trascendencia de lo que se pude creer de una forma ligera de entender la política. Explicaremos ese concepto con hechos y palabras.
—Da por seguro entonces el tres-tres para el PP.
—Es una opción que es más que factible por la ilusión y el seguimiento que la propuesta de cambio del PP ha trasmitido a la sociedad, a la leonesa también. Es el objetivo prioritario que tenemos de cara al domingo, cimentar en todo lo posible una mayoría que arme el cambio.
—La tendencia de voto anuncia el adviento de un color único sobre las administraciones y sobre la política. ¿Será bueno para León?
—Por supuesto que sí, si se confirma que el PP alcanza el gobierno de España.
—¿Serán reivindicativos?
—Absolutamente, porque ese es nuestro compromiso con los leoneses. Esa es una de las cuestiones que se desaprovechó en los últimos años, cuando coincidió el mismo color político del Gobierno de España y del Ayuntamiento de León. Creo que no se aprovecharon bien esas sinergias que suponen que el Gobierno de España y el Ayuntamiento de León estuvieran gobernados por socialistas.
—¿A medida que se acerca el 20-N se acercan de otra forma a Alfredo Prada?
—Sí. La gente se interesa más, me paran por la calle con más frecuencia. Pero yo creo que es consecuencia de ese ánimo que existe entre la gente, de la que percibo esa necesidad de cambio que comparten con nosotros.
—El aroma irresistible que da el poder.
—No creo. Los candidatos del PP somos símbolos de esa apuesta por el cambio que ansía la gente.
—Y el político Prada, ¿a qué se hubiera dedicado si no llega ser político?
—Sería abogado, entonces.
—¿Y después de abogado?
—Pues político.
—¿En la política aprendió que el mejor enemigo está en casa?
—Habría que volver a Churchill, cuando dijo aquello de que los de en frente eran los adversarios. Yo digo que los mejores amigos están en casa.
—¿En qué grupo cabe Esperanza Aguirre?
—Con Esperanza Aguirre tengo una buena relación personal, y en lo político mantuve una discrepancia en el año 2008.
—¿Qué valores prefiere en una persona?
—La honestidad, la sinceridad y el esfuerzo.