Más de 3.000 peregrinos al año que cruzan León por direcciones prohibidas
En la planificación del carril bici por la ciudad de León nadie ha pensado en el Camino de Santiago, que atrae a cientos de ciclistas todos los años. De hecho, los peregrinos que van en bicicleta a la ciudad gallega tienen que sortear mil y una barreras para atravesar la capital leonesa.
Salvo la instalación de una pasarela en el alto del Portillo, que ha servido para eliminar el cruce peligroso de la ronda de entrada a León para bicis y peregrinos a pie, el resto de la Ruta Jacobea hay que hacerlo por donde buenamente se puede.
El primer paso crítico de ese recorrido bien podría ser el puente sobre el Torío entre Puente Castro y la avenida de Miguel Castaño. Entre los dos carriles para coches, apenas hay espacio para las bicicletas.
El paso de los peregrinos ciclistas por el casco antiguo tampoco es fácil. En este caso, la difícil convivencia es con los peatones. Por la Rúa y el Cid los peregrinos deben seguir camino por zonas que no están preparadas, salvo por las señales amarillas pintadas en el suelo.
Para más dificultad, el paso en bici se hace por calles en dirección prohibida, que continúan así por Renueva o Suero de Quiñones.
Pasando el puente de San Marcos hacia el barrio del Crucero, tampoco existe planificación alguna de carriles bici por calles con gran tráfico como Párroco Pablo Díez o en dirección a Trobajo del Camino.
En el año 2010, coincidiendo con la celebración del último Año Santo Compostelano, el entonces equipo de gobierno del Ayuntamiento de León anunció que el Camino de Santiago se convertiría en una ciclovía a su paso por la ciudad. Por un lado, abriendo una senda para bicicletas en el casco antiguo y creando un carril de nueva construcción desde la calle Abadía, en la zona posterior de San Isidoro, hasta el límite con el municipio con San Andrés en la glorieta de Malpaso. Cerca de 2,5 kilómetros, a los que se sumaría como complemento un ramal por la avenida Reyes Leoneses hasta el entorno del centro deportivo de Eras de Renueva, con cerca de 1,5 kilómetros de longitud, que es el único que al final se hizo.
Desde la asociación de Amigos del Camino de Santiago de León reconocen que apenas han escuchado críticas por la falta de un carril bici a su paso por la ciudad, pero añaden que es «un problema pendiente» que algún día habrá que solucionar.
Según cálculos de su presidente, Luis Gutiérrez Perrino, de los 24.500 peregrinos que han pasado este año por León, unos 3.000 lo han hecho en bici. «Es cierto que el Camino está hecho más para el que va a pie que para el que va en bicicleta. Es una incongruencia que tiene difícil solución», añade el presidente de la asociación de Amigos del Camino de Santiago de León. «Al menos, con la pasarela del Portillo, se ha mejorado la seguridad», apostilla.