Rajoy supo antes de su investidura que las autonomías incumplirían el déficit
Los barones territoriales del PP le confesaron que la desviación podría llegar al 8%.

Rajoy se reunió el 1 de diciembre con los presidentes autonómicos de su partido.
La coartada de la inesperada desviación del déficit público que esgrimió el Gobierno el 30 de diciembre para subir los impuestos hace aguas. Mariano Rajoy supo de primera mano 18 días antes de su discurso de investidura que las autonomías, al menos las gobernadas por el PP, incumplirían de largo el objetivo de situar su déficit en el 1,3% del PIB a final de 2011. Pese a ello, Rajoy negó de manera rotunda ante el pleno del Congreso que tuviera intención de aumentar la carga impositiva para tapar ese agujero.
Una promesa, que repitió en varias ocasiones durante la campaña electoral, y que incumplió seis días después de tomar posesión. Soraya Sáenz de Santamaría explicó, tras el decreto ley aprobado en el Consejo de Ministros del penúltimo día del año, que se había producido una desviación del déficit presupuestario del orden del 8%. Un porcentaje que superaba en dos puntos el que había comprometido el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. «Estamos ante una situación extraordinaria y no prevista y va a obligar a tomar medidas extraordinarias y no previstas», añadió la vicepresidenta antes de informar del incremento del IRPF, de la fiscalidad sobre el ahorro y del IBI.
Los dos puntos de desfase en los números rojos públicos, algunos ministros auguran que será superior y llegará al 8,2%, serían responsabilidad del Estado en un 0,4% y de los gobiernos autonómicos en 1,6%, según indicó el titular de Economía, Luis de Guindos, en una conversación informal tras el Consejo de Ministros.
Rajoy conoció este revés, que obliga a aumentar en 20.000 millones el ajuste previsto inicialmente en 16.500 millones para poder cumplir con el objetivo de situar el déficit en un 4,4% a finales de este año, el 1 de diciembre. Ese día se reunió en la sede nacional del PP con los presidentes autonómicos del partido, sólo faltaron el gallego Alberto Núñez Feijóo y el murciano Ramón Luis Valcárcel. Los barones se comprometieron, uno a uno, a cumplir con el compromiso de ahorro adquirido con la Unión Europea para 2012, pero confesaron que fallarían en la lucha contra los números rojos en 2011. El actual presidente oyó entonces vaticinios tan inquietantes como los comunicados por Castilla-La Mancha, Murcia o Valencia, con desviaciones que podrían disparar el déficit regional hasta cerca del 8%, según informaron varios presidentes autonómicos presentes. Los barones recordaron que muchas comunidades aplazan hasta final de año la contabilidad de gran parte de sus gastos, lo que agravaría la situación, como finalmente se ha confirmado.
En esta reunión Rajoy adelantó a sus dirigentes que las decisiones que iba a adoptar en los tres primeros meses de su mandato tendrían consecuencias importantes para la economía. Ha quedado claro que el líder del PP no iba de farol. Los barones regionales consultados negaron que el ‘jefe’ les hubiera anticipado en el cónclave de diciembre que fuese a tocar el IRPF.
El Gobierno, ante este nuevo escenario, ha acelerado los trámites para convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera.