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El leonés Prisciliano García Gaitero protagonizó, contra su voluntad, una historia de horror y torturas. El relato de lo ocurrido lo escribió de su puño y letra la víctima. García Gaitero, que sobreviviría a tres campos de exterminio —Mauthausen, Gusen y Dachau—, acabaría muriendo prematuramente a consecuencia de aquellos años de pesadilla, pero tuvo tiempo de relatar, en la cama de un hospital, la locura del régimen nazi. Fue el suyo un legado contra el olvido; una confesión para la historia.

La familia de Prisciliano entregó en el 2006 el manuscrito original al director general del Libro, el leonés Rogelio Blanco, para que pase a formar parte de los fondos del Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca. «Estremecedor». Así calificó el escritor leonés Julio Llamazares el diario de Prisciliano. De todos los leoneses que pasaron por los campos de la muerte, García Gaitero fue el que llegó a conocer el mayor número de ellos y el único que dejó testimonio escrito de su vida en aquel infierno.

De la mina a la guerra. Había nacido el 28 de julio de 1910 en Carbajal de Fuentes. Al morir su padre, su madre se traslada a Mieres, donde contrae nuevo matrimonio. Siendo apenas un adolescente, Prisciliano entra a trabajar en la mina. En el 34, con la revolución asturiana, ingresa en el Partido Comunista y dos años después se une al ejército republicano para combatir en el frente norte.

En el 37 se ve obligado a huir al monte. Luego será enrolado en un batallón de trabajo en Huesca. Al saber que su madre ha sido encarcelada huye a Cataluña. En 1938 consigue pasar a Francia, donde trabajará de jornalero en varias granjas.

En 1940, cuando las tropas alemanas invaden Francia, García Gaitero es arrestado cerca de Chartres. Los esfuerzos familiares por repatriarle a España resultaron inútiles, pese a que el alcalde de Mieres certifica que «Prisciliano García Gaitero, de filiación comunista, miembro del Socorro Rojo Internacional, es, a pesar de su ideología, persona de buena conducta».

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Había comenzado su viaje al infierno. En 1941 Prisciliano ingresa en Mauthausen. En este campo pasará sólo dos meses, al cabo de los cuales será trasladado a Gusen, donde contrae una tuberculosis ósea que le impide trabajar. Contra todo pronóstico, en lugar de ser conducido al crematorio, puesto que no es apto para producir, García Gaitero es enviado a Dachau.